Augusto Lostaunau Moscol

Fútbol y racismo: ¿Vigencia del pensamiento Trump?

Augusto Lostaunau Moscol *

La conquista del campeonato mundial de futbol Rusia 2018 por la selección masculina de Francia, ha generado comentarios que manifiestan un racismo subjetivo. Mensajes como: “Ganaron los africanos de Francia”; “Ganaron las colonias”; “Ganó Francia Negra”; “El imperialismo francés triunfó”; “Sólo negros tiene Francia”, etc. dejan percibir la existencia de un mensaje intrínseco y subliminal: Francia ganó porque se robó a los negros africanos. Pero, esta forma de pensar no es propiedad de los usuarios de los medios electrónicos de comunicación; también los podemos leer en los comentarios de medios de comunicación. Así, el periodista mexicano Juan Martín Montes (Editor Adjunto de la plataforma mediotiempo.com sostiene que:

“Además de Umtiti y Mandanda, los otros franceses en Rusia 2018 descendientes de africanos (algunos también con nacionalidades de esos países) son Kylian Mbappe (Camérun), Paul Pogba (Guinea), Ousmane Dembélé (Mali-Mauritania), N’golo Kante (Mali) y Blaise Matuidi (Angola), así como Steven Nzonzi (Congo), Corentin Tolisso (Togo), Prensel Kimpembe (Congo), Adil Rami (Marruecos), Nabil Fekir (Argelia), Djibril Sidibé (Mali) y Benjamin Mendy (Senegal)”.

Para nuestro periodista citado y para un grueso número de usuarios de las llamadas redes sociales, “ser hijo de un inmigrante no te hace ciudadano del país donde han nacido”. Mismo Donald Trump quien expulsa inmigrantes –incluyendo a los hijos de los mismos pese a haber nacido en suelo de los Estados Unidos de América-. Cuando Trumpo anunció su política “anti inmigrantes y sus descendientes”, muchos de los mismos usuarios indicaron que se trataba de un acto de racismo al más puro estilo del Estado Nazi. Hoy, con sus comentarios, ellos alimentan esa “política anti inmigración”. Algo así como: “Si eres negro no puedes ser francés” o “Los franceses sólo son blancos”.

Para el caso francés, sólo debemos indicar que los jugadores citados como “extranjeros” (por ser hijos de inmigrantes) han nacido en Francia. Mbappe nació en París el 20 de diciembre de 1998; Pogba nació en París el 15 de marzo de 1993; Dembélé nació en Vernon el 15 de mayo de 1997; Kante nació en París el 29 de marzo de 1991; Matuidi nació en Toulouse el 9 de abril de 1987; Nzonzi nació en La Garenne-Colombes el 15 de diciembre de 1988; Tolisso nació en Tarare el 3 de agosto de 1994; Kimpembe nació en París el 13 de agosto de 1995; Rami nació en Bastia el 27 de diciembre de 1985; Fekir nació en Lyon el 18 de julio de 1993; Sidibé nació en Troyes el 29 de julio de 1992; y Mendy nació en Longiumeau el 17 de julio de 1994.

Parece increíble que se diga que estos jugadores “no son franceses” porque son negros. No son franceses porque sus padres son inmigrantes africanos. Estos jugadores son ciudadanos franceses no sólo por el hecho de haber nacido en Francia; también se han educado en Francia, han recibido –quizás algunos- ayuda social del gobierno Francés;  han sido atendidos en hospitales franceses; y pagan sus impuestos al Estado Francés. ¿Acaso por ser negros son “diferentes” al “ciudadano francés clásico”?

Esos puristas que afirman esto –y con ello afirman y reafirman su racismo- también deberían cuestionar la existencia de jugadores negros en la selección de futbol masculino del Perú. Por ser “negros descendientes de esclavos traídos por el imperialismo español” no deberían jugar por nuestra selección masculina de Futbol. Tampoco los jugadores de pile blanca (porque ellos son descendientes de los “imperialistas que dominan el país”). Sólo deberían jugar los de piel cetrina, es decir, los “marrones”, mejor dicho “los indios color puerta”. La selección debría tener apellidos como: Condorcanqui; Pumacahua; Condemayta; Apaza; Quispe; Condori; Inca; Shapiama; etc. Todos nuestros futbolistas “deberían parecer a los modelos que utilizaron Martín Chambi para sus fotografías o José Sabogal para sus pinturas. Nada de traer a Lapadula (ciudadano italiano) o Benavente (ciudadano español). Hugo “El Cholo” Sotíl debería ser el “único” jugador “verdaderamente peruano”; aunque, el apellido no le beneficia. Porque, así como se es racista por el origen y el color de la piel, también se es racista con los apellidos.

Resulta in-creíble leer esos mensajes racistas contra los ciudadanos de un país “sólo por tener color diferente al común”. Resulta in-creíble despreciar a los ciudadanos de un país sólo por ser hijos de “inmigrantes”. Los peruanos tenemos casi 4 millones de nuestros compatriotas viviendo en el extranjero. Muchos de ellos han tenido que soportar ataques xenófobos y racistas. Cuando regresen al país –sólo de visita- comprenderán que la xenofobia y el racismo los ha perseguido a su propio país.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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