Augusto Lostaunau Moscol

La lucha del pueblo huaracino y la universidad

Augusto Lostaunau Moscol *

En un reciente artículo sobre la realidad de la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo (UNASAM), su autor, el reconocido periodista huaracino Yldefonzo Espinoza Cano,  sostiene que:

“La universidad Nacional Santiago Antunez de Mayolo (UNASAM) celebra 41 años de su creación, que le costó sangre, sudor, lágrimas y hasta encarcelamiento a muchos ilustres Huaracinos, quienes tomaron la valiente decisión de exigir la creación de una Universidad para esta importante ciudad. Atendiendo el clamor de la población, fue el presidente de la república de aquel entonces, General de división Francisco Morales Bermúdez Cerruti, quién promulgó el Decreto Ley creando la Universidad de Ancash, cumpliendo con su promesa, el 24 de mayo de 1977, fecha en que se promulgo el Decreto Ley Nº 21856, el mismo que resuelve crear la Universidad Nacional “Santiago Antúnez de Mayolo” encargando al Consejo Nacional de la Universidad Peruana nombrar una comisión organizadora y el 10 de junio de 1977 se nombró a dicha Comisión, que estuvo presidida por el Dr. Cesar Carranza Saravia. Fue el 22 de agosto de 1978 que se iniciaron las labores académicas, atendiendo a 150 estudiantes”.

La lucha del pueblo huaracino por lograr su universidad duró casi 80 años. Fueron 8 décadas en las cuales, ya sea a través de sus representantes en el Congreso de la República; por parte de sus dirigentes populares o, por las luchas de su juventud, Huaraz logró su universidad en 1977.

El prestigioso educador huaracino, Marcos Yauri Montero (1930) en su libro Ancash o la Biografía de la Inmortalidad (1972 PLV ediciones Lima-Perú), sostiene que:

“En agosto de 1899, el Senador ancashino José Santos Morán, presentó a su Cámara un proyecto de creación de la Universidad para Ancash, que habría de llamarse “Universidad de San Jerónimo”. Ese mismo año, el proyecto fue desechado por carecer el Estado de los fondos económico, para solventar su existencia, que al año ascendía a S/. 14,000. Se inició así la viacrucis de una cara aspiración popular” (p. 90)

Finalizando el siglo XIX, se iniciaron las 8 décadas de lucha permanente de la sociedad de Huaraz por lograr su universidad. El primer pedido del senador Morán propuso el nombre de Universidad de San Jerónimo, lo que demuestra una visión colonial sobre la denominación de las casas superior de estudios ya que –salvo la Universidad Nacional de Trujillo creada por Simón Bolívar el 10 de mayo de 1824 - las otras existentes eran: Universidad Nacional Mayor de San Marcos (1551); Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (1677, aunque no se encontraba en funciones); Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco (1692); Universidad Nacional San Agustín de Arequipa (1828) y la Universidad Nacional San Carlos de Puno o Universidad Nacional del Altiplano de Puno (1856). Mejor dicho, era de uso común denominar a la universidad con el nombre de un santo y que fuese administrada por una orden religiosa.

Marcos Yauri Montero agrega que:

“En 1960, el Diputado por Ancash, Dr. David T. Izaguirre, retornó al anhelo, viejo, pero actualísimo, y presentó el 24 de noviembre de ese año, a su Cámara un proyecto para la creación de una Universidad de contenido Técnico. Luego de dilaciones y esperas, fue aprobada en 1962. Pero el golpe de Estado encabezado por Pérez Godoy, frustró su pase y discusión en la Cámara de Senadores”. (p. 90)

Este segundo intento encabezado por un congresista, también fracasó por la coyuntura política del momento. El Golpe de Estado encabezado por el General Ricardo Pérez Godoy –y secundado por las tres armas- se realizó para evitar que un dudoso resultado electoral favoreciera a un candidato muy amigo del régimen. No existe prueba alguna para demostrar la victoria electoral de Haya  o la derrota del arquitecto Fernando Belaunde Terry (candidato presidencial por Acción Popular). Mucho se ha escrito sobre esas elecciones, pero nada está probado. Aunque, para el presente texto, lo importante es que, esa coyuntura política no permitió el normal curso del proyecto de ley que crearía la universidad en Huaraz.

Marcos Yauri Montero señala que:

“En agosto de 1966, un grupo de profesores de la Gran Unidad Escolar “Mariscal Toribio de Luzuriaga”, lanzó la iniciativa de crear un organismo que habría de canalizar la opinión pública a favor de la cristalización del viejo anhelo. El trabajo culminó con la creación en mayo de 1967, del Comité Pro-Universidad. Desde su instalación, este Comité no adoptó una actitud orientadora, canalizadora y concientizadora del problema”. (pp. 90-91)

Los proyectos a favor de la creación de la universidad dejaron las cámaras del Congreso de la República y pasaron a formar parte de las demandas de la sociedad civil. Los docentes de la GUE Mariscal Toribio de Luzuriaga decidieron encabezar tan justa demanda; aunque, el Comité no logró canalizar adecuadamente las iniciativas.

Entonces, se produce el trágico mayo de 1968. Mientras en las universidades nacionales del país se ha celebrado –con conversatorios y conferencias- las luchas de los estudiantes parisinos del Mayo del 68; todos han olvidado –o ignoran, lo que es peor- el sangriento domingo 17 de mayo de 1968, cuando los adolescentes y jóvenes huaracinos fueron baleados y masacrados por exigir la creación de su universidad.

Marcos Yauri Montero como participante y testigo, nos narra que:

“El autor de estas páginas vio la neblina de los gases cubrir el jirón Gamarra, por donde pasaban grupos de jóvenes con las ropas desgarradas, con huellas de los varazos en los rostros, gritando furiosamente: ¡Universidad!, llorando muchos de coraje, empecinados en proseguir la manifestación. Extrañamente, la ambulancia del Hospital Regional, se hizo presente con celeridad, haciendo subir la nerviosidad con su silbido; recogía muertos o heridos y regresaba por más”. (p. 97).

Los heridos fueron cientos. Las balas se escucharon toda la tarde. Muchos fueron detenidos. La policía detenía a todos los heridos que se atendían en el hospital. Muchos buscaron curarse en sus propias casas. Otros se escondieron en locales sindicales. La lucha por la universidad había cobrado varias vidas. No existe cifra exacta. Ese fue el hecho que abrió una herida en la sociedad huaracina que sólo logró curarse en 1977 cuando fue creada la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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