Amor hostigante

Test: ¿cuánto nivel de dramatismo tiene tu relación amorosa?

Empecemos por lo básico. El drama es una forma de expresarse con intensidad y exageración. En presencia de un hecho, la persona dramática cuenta lo que vio de manera “dramática”, con escenas cargadas de detalles exagerados llenos de sensibilidad e intensidad. Suena a escena teatral con la diferencia de que es íntima, de un solo espectador.

Todo drama busca convencer y conmover. También es desahogo, pero en los dramáticos inmaduros el desahogo explosivo se vuelve el peor enemigo de una relación de pareja. Utilizan el drama como una herramienta para convencer y conmover al otro; pero como ambos son muy fuertes e intensos, las peleas se vuelven un infierno y una gran función teatral.

Te presentamos tres formas sencillas, resumidas con frases y reacciones, para que puedas poner bajo la lupa tu propio dramatismo y el de tu pareja.

Perfil psicológico de los dramáticos
1. “Necesito ser el único centro de tu vida”.
2. “Halagáme. Decime que me querés. Necesito verificar que me amas y que soy único(a)”.
3. “Mi pareja no debería disfrutar las cosas sin mí”.
4. “¿En qué estás pensando? ¿Por qué no me lo contás?”
5. “Tenés que tenerme en cuenta SIEMPRE”.
6. “No dejes de contarme lo que te pasa”.
7. “Si no me contás lo que te pasa, significa que algo me ocultás”.
8. “Debemos pensar siempre en nosotros. Somos una pareja y todo lo hacemos juntos”.

 
Estas palabras brotan de un corazón que vibra de pasión golosa y romance inflado de feromonas. ¿Tenés amigos así? Los vas a ver pelearse con rabia desenfrenada y después amigarse con luces de colores diciendo, “perdón, amor mío”. Pasan del amor al odio con mucha ligereza. Suelen creer de sí mismos que no son rencorosos y que olvidan fácilmente. Pueden llorar con mucha facilidad tanto en sus peleas como en sus reconciliaciones. Son muy sensibles al rechazo, el dolor, el abandono, la frustración, la decepción. Son ambivalentes y muy inestables en el amor. A menudo pelean por sus exageradas y exclusivas percepciones de las cosas.

 
Dramas frecuentes por:
1. Sospechas de infidelidad, no por evidencias concretas.
2. Acusaciones de tales sospechas.
3. Resentimientos por el maltrato, por las palabras hirientes.
4. Colección de heridas del pasado.
5. Si son muy seductores y coquetos con otros, se generan celos inmensos.
6. Sus peleas explosivas no son por motivos reales.
7. Pelean por sus peleas.

En los dramáticos inmaduros el desahogo explosivo se vuelve el peor enemigo de una relación de pareja.
En los dramáticos inmaduros el desahogo explosivo se vuelve el peor enemigo de una relación de pareja.
Todos tenemos temor al engaño y la traición. Todos vamos a experimentar inseguridad, pero una relación entre dos dramáticos es una fábrica de dramas enormes anticipándose a este posible engaño. Le temen tanto al sufrimiento o la traición que se la pasan alertas para no ser engañados, se vuelven detectives, investigadores privados y policías con tal de evitar una posible traición. No sufren por infidelidades reales sino por sospechas que se convierten en realidades. Su desconfianza los hace sufrir. En síntesis: pelean más por la forma de reaccionar ante los problemas que por los problemas en sí.

Por último, y haciendo foco en la manera reactiva de estas parejas, revisemos lo siguiente:

Arde troya, niveles de drama en una pelea
1. Abundancia en sus sentimientos.
2. Teatralidad en la reacción.
3. Enfoque en pensamientos hipersensibles. Se toman todo a pecho.
4. La exageración produce alarma y ansiedad y tensión en uno mismo, y en la otra persona.
5. Los problemas siempre se ven más grandes de lo que realmente son, porque los dramas agrandan el problema.
 
6. La exageración produce exasperación.
7. El desgaste de energía genera turbulencia emocional.
8. La intensidad puesta en cada batalla emocional es tan arrolladora que desgasta mental y físicamente. Genera agotamiento y saturación afectiva.
9. El drama de “esto ya llegó a su fin” o “vos nunca vas a cambiar”, “no te amo”, “tenemos que separarnos”, coloca frecuentemente a la pareja en una situación extrema y de peligro. Casi siempre es utilizado para amenazar y con esto solo se percibe el lado negativo de la relación. No se considera el lado positivo, donde abundan los logros y las fortalezas.

Si te chequeaste y ponés el tilde en muchas de las características anteriormente nombradas ¡cuidado!, estás en una relación dramática y ciertamente inmadura. Es mejor observarlo y recurrir a técnicas, terapias y reflexiones profundas para equilibrar el mundo emocional de ambos y mejorar la calidad de vida.

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