Sobre el golpe de estado contra Guillermo Billinghurst

Augusto Lostaunau Moscol *

La reciente vacancia-renuncia presidencial de Pedro Pablo Kuczynski, ha determinado que muchos miren en el pasado político del Perú, buscando un hecho similar que les ayude a entender los acontecimientos de la semana que acaba de culminar. Esa mirada desesperada los llevó hasta 1914, año final del gobierno de Guillermo Billinghurst. Así, pensaron tener una forma “fácil” para argumentar que en el país tenemos una “larga tradición” de “presidentes renunciantes”. Lo cual es falso. El Perú es un país con una larga tradición de Golpes de Estado. Y, los sucesos de 1914 no son la excepción. Guillermo Billinghurst no renunció ni fue vacado por incapacidad moral; a Billinghurst le dieron un burdo y vulgar Golpe de Estado, organizado desde lo más alto de la clase dominante y ejecutado por un coronel del Ejército Peruano que gozaba del aprecio de la rancia aristocracia limeña. Una suerte de vasallo político.

Víctor Andrés Belaunde en sus memorias (Mi Generación en la Universidad. Lima 1961), sostiene que:

“Debo recordar que en el movimiento del 4 de febrero [de 1914] Benavides, cuya actuación estaba cohonestada por el manifiesto del Congreso, contó con la colaboración decidida de Jorge y de Manuel Prado, en cuya compañía atacó Palacio. Cuando Durand, que pasó la noche en casa de Máximo Cisneros, acudió a Palacio ya Benavides estaba prácticamente en posición del mando y no cabía otra solución que la de formar una Junta de Gobierno que presidió el propio Benavides…”
Del testimonio de Víctor Andrés Belaunde que evidenciado que el movimiento golpista dirigido por el Coronel Óscar R. Benavides el 4 de febrero de 1914 contra el Presidente de la República, electo dos años antes, fue justificado por el manifiesto del Congreso de la República que se oponía a los cambios políticos que planteó Billinghurst para eliminar la corrupción y las argollas político-familiares que dirigían el país de inicios del siglo XX.


Por su carácter y personalidad, Guillermo Billinghurst se enfrentó a los grupos político-económico-familiares que detentaban el poder del Estado Peruano desde la post Guerra contra Chile. Ese pequeño grupo de familias no estaba de acuerdo con un gobierno a favor de las grandes mayorías. Actualmente, muchos historiadores al referirse a Billinghurst lo califican –de buenas a primeras- como un “populista” y, con ello, creen haber solucionado el problema del conocimiento histórico. Billinghurst no fue populista.

Carlos Miro-Quesada Laos en su clásico libro Autopsia de los Partidos Políticos (Lima 1961) [libro que en la actualidad casi no es citado por los historiadores interesados en ese periodo; pero, copian muchas de sus interpretaciones e ideas] señaló que:

“La quiebra de la constitucionalidad no fue culpa de no fue culpa de quienes hicieron la revolución sino de quienes la convirtieron en necesaria. Las claras advertencias habían sido numerosas. No era recurriendo al estrépito de las convencionales y demagógicas manifestaciones callejeras que organizaba el gobierno, como podría variar el curso de los acontecimientos. Por el contrario, el ambiente se cargaba aún más y la inquietud aumentaba en los espíritus. Disolver el Congreso significaba la dictadura, y eso era lo que el país no aceptaba. Entre la dictadura en cierne y la revolución con sus incógnitas se optó por lo segundo”.

En primer lugar, denominaron “Revolución del 4 de febrero de 1914” al Golpe de Estado contra Billinghurst. Segundo, se optó por los militares en Palacio de Gobierno que por un civil con un amplio apoyo popular. Tercero, la fuerte rivalidad entre el Ejecutivo y el Legislativo no fue sólo por cuestión política; sino también social y cultural. El Congreso de la República era el espacio de poder controlado por las familias más adineradas del país. Billinghurst fue un político que –pese a poseer una visión personalista de la realidad- intentó limitar el poder de las familias adineradas y afianzar a las clases populares. Eso le costó el gobierno en manos de los militares patrocinados por la vieja aristocracia.

No se puede comparar la vacancia-renuncia de Pedro Pablo Kuczynski con el Golpe de Estado contra Guillermo Billinghurst. Lo ocurrido en 1914 fue parte de una lucha por el poder. Lo ocurrido en el 2018 es sólo un cambio de Presidente.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú

Recibe esta y otras noticias en tu celular descargando la aplicación ingresando a este Link: https://goo.gl/Gpo7pn. Desde ese momento estarás informado de todo lo que pasa en la Amazonía Peruana, el Perú y el Mundo.

Comentarios


Suscríbete a nuestro Newsletter

Recibe nuestro Newsletter diariamente registrándote con tu email y mantente informado con las noticias más relevantes del día.

Suscribirme



También te puede interesar


Mas articulos

Sigue transmision gu db1ca652

Modo2 a9002c49

Anuncio newsletter gaceta f29c7558

Olvi1 10717088