Embarazo

Qué es la fertilidad consciente y por qué cada vez más mujeres recurren a ella

La fertilidad consciente busca echar luz sobre ese momento previo al "Big bang", al embarazo, al positivo del test. En Buenos Aires empiezan a aparecer propuestas de acompañamiento terapéutico y una de ellas es la fundación de Nidra Mater. Contactamos a su creadora, Jorgelina Galera, mamá de Mateo (dos años), licenciada en administración, profesora de Yoga, fitoterapeuta y estudiante contínua. “La fertilidad consciente es un proceso personal en el que la mujer se conecta con su poder interior, sus posibilidades, y se integra registrando deseos, miedos y todos los aspectos corporales, mentales y espirituales que se ponen en juego al querer convertirse en mamá”, cuenta a Entremujeres. Junto con su socia, la licenciada en psicología Irina Corsunsky, crearon un espacio donde las mujeres pueden reunirse para hablar de fertilidad libremente.

Según ellas, la llegada a la maternidad es uno de los procesos más importantes que atravesamos las mujeres y, en general, la vida moderna, con sus rítmicas locas, no lo registra hasta que aparece un problema para concebir.

“Comencé la búsqueda de un hijo con mi pareja cuando tenía 36 años y luego de más de 15 de tomar anticonceptivos orales. Cuatro meses después de dejarlos tenía períodos irregulares, y me auto-decreté internamente ‘con problemas para concebir’. Recurrí a un centro de fertilidad y me indicaron todos los estudios que era preciso realizar, pero ya con un diagnóstico previo de “SOP” (síndrome de ovario poliquístico, una condición hereditaria que produce la deficiencia de secreción de la hormona que genera la ovulación)", cuenta Jorgelina.

Su largo periplo por los consultorios la llevó a intentar con inseminaciones artificiales, pero la verdadera aventura interior –cuenta- empezó cuando decidió patear el tablero y comenzar otro camino de autodescubrimiento.

“Empecé a informarme sobre herramientas naturales que ayudan en la preconcepción. Esto significaba tratarme mejor, dejar de victimizarme, aprender a querer, tener conocimiento sobre los procesos femeninos, el cambio fundamental fue comprender que el tema estaba en mi interior”, agrega.

La etapa de aprendizaje incluyó los libros fundamentales de la ginecología natural (Casilda Rodrigañez y Pabla Pérez San Martín son las “popes” del tema) y un regreso a tradiciones ancestrales: ceremonias de la luna, biodecodificación del árbol ancestral y nutrición natural (orgánica). Esta vuelta a las raíces (hasta escuchó a la “abuela Margarita”, una de las guardianas actuales de la cultura Maya), tuvo un efecto shock en su percepción del mundo y de su cuerpo.

“Desaprendí creencias de ‘ser mujer’; no necesariamente tenía que significar ser débil o ser víctima. Aprendí que tenemos una condición muy poderosa. Aprendí que podía tomar el ciclo femenino como parte mía, que podía no darme rechazo. Empecé a cocinarme algunas cosas nuevas y más nutritivas. Sin buscarlo adelgacé. Comencé a estudiar el profesorado de Yoga y a practicar, incluyendo posturas que ayudan a la fertilidad y a trabajar el aspecto femenino”, agrega Galera.

“Y a los nueve meses de este camino, sin ninguna expectativa, justamente por una reacción de mi cuerpo a una planta que estaba tomando, como quien no quiere la cosa, por primera vez me compré el test de embarazo más barato. Y por primera vez (creo que me había hecho como 8 ya), al instante salieron las 2 rayitas”. La osteopatía visceral, la homeopatía, la meditación para la fertilidad fueron otras llaves maestras y todo esto, luego, lo incorporó, para brindarlo a otras mujeres.

Y así nació Mateo y así nació Nidra Mater, el proyecto de “preconcepción y fertilidad consciente”. Pero, ¿qué hacen (concretamente) estas mujeres reunidas?

Para ayudar a incrementar la integración de cuerpo, mente y espíritu y crear espacios de escucha interna, se utilizan las técnicas de Mindfulness (atención plena), Yoga para la fertilidad, respiración consciente y meditación. Esto colabora a desactivar los mecanismos que generan estrés y ansiedad durante el proceso de búsqueda del embarazo o los tratamientos de fertilidad asistida. Algo a tener en cuenta: en el año 2015, la prestigiosa revista Human Reproduction publicó un trabajo basado en un estudio sobre parejas con problemas de fertilidad. Se demostró que el estrés, tanto físico como psicológico, puede reducir hasta un 50 por ciento la capacidad de concebir.

La nutrición y fitoterapia (infusiones con plantas que poseen determinados beneficios) –según comenta Jorgelina Galera- “mejoran la regulación hormonal y la alimentación de ese cuerpo que quiere convertirse en madre”. Por último, la comprensión más profunda de los ciclos femeninos, el arte terapia y la charla profunda con otras mujeres para compartir experiencias y sentires, ayuda y aliviana el proceso. Todas las historias -dice- son distintas.

No todas tienen los mismos finales. Transitar momentos difíciles y alegres en círculo, compartiendo saberes de abuelas (y los que nos ganamos con la propia experiencia) es algo que siempre hicimos las mujeres. Acompañar procesos en círculo, deseando el mejor resultado posible: que la vida se continúe feliz.

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