Augusto Lostaunau Moscol

La Biblioteca nacional en huelga

Pese a todos los discursos de modernidad y desarrollo, la realidad social del Perú es otra; los trabajadores de la Biblioteca Nacional del Perú están en huelga. Se han ubicado en las puertas de su centro laboral para hacer público sus demandas y rechazo a una mala administración que pone al borde de la crisis a la institución más representativa de nuestra cultura.

Al mismo estilo de la década de 1980, época en la cual los trabajadores y servidores públicos se manifestaban contra la corrupción que existía en las instituciones públicas, hoy los trabajadores hacen vigilia y cocinan en su olla común. Al igual que durante el corrupto gobierno del Partido Aprista Peruano (1985-1990), los gerentes niegan todo y nos quieren hacer creer que el paraíso se ha establecido en sus instituciones gracias a su “excelente” función. Una gran mentira que la ciudadanía rechaza. Una gran farsa que los usuarios de la Biblioteca Nacional del Perú rechazan.

Las manifestaciones son públicas y en los exteriores del local ubicado en la Av. Javier Prado. Miles de transeúntes los han podido ver. Con sus pancartas. Con sus voces. Con su olla común. Rechazan la pésima administración. Rechazan la explotación laboral a la que son sometidos. Rechazan que no se cumpla con la ley.

En las redes sociales las denuncias y las muestras de apoyo son miles. Sólo algunos se niegan a ver la realidad. Algunos “intelectuales” han “denunciado” que no se les permite investigar por “culpa de los revoltosos”. Parece que buscan ser “agradables” ante la vista de algún ministro y “ganarse” una designación para una oficina pública. Se dice que en Lima el porcentaje de desempleados ha crecido. Muchos de estos “intelectuales” que se manifiestan muy “solidarios” con las autoridades quizás lo hacen para evitar formar parte de ese porcentaje de desempleados. La ética profesional y la dignidad humana no existen para el sistema capitalista, para el modelo neoliberal y para las seudo teorías posmodernas.

Pero, mientras tanto, la huelga continúa. Los servidores públicos de la Biblioteca Nacional del Perú están logrando grandes adhesiones. Así, los trabajadores indican que:
“Hoy tuvimos un día marcado por la colaboración entre todos los 276, ya sea agremiados o no se sintió la solidaridad por una causa justa, EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS, de esta manera se pudo desarrollar la olla común como muestra de protesta por la situaciones que estamos pasando como trabajadores 276...saludamos la presencia de compañeros del Sindicato del MINEDU como solidaridad a la causa del 276-BNP”.

Los sindicatos empiezan a solidarizarse con los trabajadores en huelga. Primero han sido los del Ministerio de Educación. Ahora los del Banco de la Nación. Sabemos que un grupo de Médicos están organizando una Jornada de Salud como muestra de apoyo. Estudiantes de Bibliotecología de la Universidad nacional Mayor de San Marcos también se organizan. Mientras tanto, en el diario La República (17-04-2018) se transcriben las denuncias de los servidores públicos:
"Nos inquieta el descuido sistemático y frivolidad de ésta gestión que quebranta la finalidad primordial de la Biblioteca Nacional, como el cumplimiento de las políticas de educación y cultura vinculadas a los servicios bibliotecarios que centren su atención en el libro y la lectura. Nos molesta que haya decaído la asistencia de lectores en nuestras salas de lectura, porque no se ha descontinuado la modernización de los procesos de atención al público y tampoco se están comprando libros y se gastan los recursos en conciertos musicales y otras actividades ligadas solo al espectáculo"

Las demandas no son sólo económicas a favor de los trabajadores (aumento salarial); por el contrario, son en defensa del lector y usuarios de la Biblioteca Nacional del Perú. Se denuncia el despilfarro de dinero en espectáculos, que si bien es cierto son culturales, sólo generan el beneplácito de los ejecutivos. ¿Una forma de hacer campaña a sí mismo?

La respuesta de los directivos no se ha hecho esperar. En el diario La República (18-04-2018) se puede leer que:
"Nosotros hemos descartado la posibilidad de dar este año un beneficio, un vale de alimentos, 440 soles aproximadamente, debido a que consideramos, y no la jefatura institucional encargada, sino los miembros de la Biblioteca Nacional que componen el grupo de trabajo, que consideran que es ilegal"

Son las declaraciones de Juan Antonio Silva Sologuren, Jefe Institucional de la Biblioteca Nacional del Perú. Resulta interesante que el señor Silva Sologuren indica que es una decisión del “Grupo de Trabajo” y no es la posición de la Jefatura Institucional. Mejor dicho (y tratando de traducir sus palabras), él sí “estaría” de acuerdo, pero el grupo de trabajo no se lo permite. Increíble. Además, él mismo manifestó que:
"Nosotros no estamos haciendo nada más que ejecutar un plan estratégico institucional que tiene una vigencia de tres años, ciñéndonos siempre al marco legal".

Mejor dicho, dentro del “plan estratégico institucional” no se tiene en cuenta las mejores condiciones laborales para los servidores públicos, entre ellas, no existen bonos de producción y algún aliciente económico como premio para los trabajadores. La “institución” (en la visión del señor Silva Sologuren) no está conformada por los trabajadores. Parece que todo el discurso de la administración neoliberal sobre Capital Humano no tiene vigencia en la Biblioteca Nacional del Perú, donde se pretende imponer una suerte de visión feudal de la administración. Quizás, más importante es el local mientras que, el trabajador está adscrito a la tierra. Un servidor público degradado a siervo público.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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