Martín Vizcarra:

La ausencia del narcotráfico y negando la lucha contra la corrupción

Escribe Jaime Antezana Rivera.- El 23 de marzo pasado, en su discurso de ascenso a la presidencia de la República en el congreso Martín Vizcarra anunció que el principal lineamiento de su gobierno será la lucha contra la corrupción. Textualmente anunció: "Seremos firmes en la lucha contra la corrupción. La transparencia será un pilar de nuestro mandato". Luego, pasó a otros lineamientos.

En línea de continuidad con el gobierno de PPK, quien, pese a ganar las elecciones con la tesis del narcoestado no lo considero en sus lineamientos de gobierno, Vizcarra hizo lo mismo: ni por asomo hizo alusión al narcotráfico y la lucha contra esta. Es como si este problema no existiera. O, como si esta estuviera sobreentendida en la "firme" lucha contra la corrupción.

No es, pues, un gobierno -en este aspecto- nuevo y distinto al de PPK. Es la continuación del renunciante. Es más, de lo mismo. No se trata de que no hará nada (pues se hace y hará lo mínimo) sino en asumir la dimensión que ésta ha adquirido y plantear cosas para enfrentarlo. No es una simple "omisión". Ello, como en caso de PPK, linda con la complicidad con el narcotráfico.

Así es: como en los 80 y 90, pero con formas diferentes, la narcopolítica desborda en el congreso y, hace poco, mostró su rostro con los narcovídeos. Y, hace ya buen tiempo, deja notar su presencia en las demás instituciones del Estado (UIF, Sunat, Consejo Nacional de la Magistratura, etc.). Y, en las próximas elecciones municipales y regionales habrá una "ola" de narcocandidatos.

No solo eso. Los rostros de la alta "narcocholedad" empresarial de la cocaína se muestran en espacios mesocráticos, suscitando comentarios de todo tipo. Son los "padrinos" y "dones" de nuestra "cosa nostra chola" que se presentan como cholos emergentes. El establisment mediático no hace preguntas elementales de donde proviene tanta riqueza. Se quedan en lo formal.

Se trata de patrones regionales y de la narcoburguesía que el señor Vizcarra no quiere ver, ni mencionar, ni hacer nada contra ella. Es el narcotráfico en la política o la narcopolítica. Y esta es, desde sus orígenes, una de las causas principales de la corrupción estatal y privada. ¿Como va a ser "firme en la lucha contra la corrupción" el presidente Vizcarra sino combate al narcotráfico?.

La ausencia del narcotráfico en el discurso de Vizcarra no solo es la negación de la existencia de esta poderosa industria nacional y trasnacional de las drogas sino también de la lucha contra la corrupción. En resumidas cuentas, resulta un contrasentido anunciar una lucha "firme" contra la corrupción sin luchar contra el narcotráfico.

Pero ahí no quedo todo. La negación del primer lineamiento del gobierno de Vizcarra fue realizado por el mismo, al segundo día de su ascenso al gobierno: al promulgar la ley de Fortalecimiento de la Contraloría General de la República en presencia del presidente del Congreso, Luis Galarreta y el contralor general, Nelson Shack.

¿Por qué el presidente Vizcarra niega la lucha contra la corrupción que había anunciado en su mensaje de ascenso? Por qué la norma publicada, que fue observada por PPK, mantiene el articulo 19, "que excluye de concurso público y control del Congreso la designación de jefes de órganos de control institucional" (https://diariocorreo.pe/…/martin-vizcarra-no-observo-exclu…/
).

¿Es posible luchar contra la corrupción sin que la Contraloría pueda controlar al Congreso? De ninguna manera. ¿Se puede combatir firmemente la corrupción sin investigar a los principales corruptos del país? Sin duda alguna, no. La firma de la ley de Fortalecimiento de la Contraloría fue el acto en la que Vizcarra arrió la bandera de la lucha contra la corrupción.

Una lucha contra la corrupción parcial y selectiva, es decir, contra los corruptos pero sin chocar con los fujimoristas keikistas no es una lucha "firme" contra la corrupción. No es una lucha contra la mayor encarnación del la corrupción y el narcotráfico en el congreso. Eso termina siendo, más bien, una lucha contra los enemigos políticos del fujimorismo keikista.

El anuncio de Vizcarra de una lucha "firme" contra la corrupción ha sido encuadrado en lo que el fujimorismo keikista desea. Está a su medida. Por eso Galarreta dijo que Vizcarra ""sí quiere luchar contra la corrupción”. Obviamente, está incluido su aliado natural: el alanismo. El keikismo ya empezó a ejecutar su lucha contra la "corrupción": blindo a Yesenia Ponce.

¿Quién seguirá? Esta cantado: el inefable congresista puneño Moisés Mamani. Ambos no se acuerdan quienes fueron sus compañeros de estudios. En el caso de Mamani, no se acuerda el nombre del colegio en el que habría estudiado. Vizcarra, con la firma de la ley mencionada, ha convertido al congreso en zona "liberada" de investigaciones.

La ausencia del narcotráfico en el discurso de ascenso a la presidencia de Vizcarra y la negación del primer pilar, una "firme lucha contra la corrupción es el alto costo que implica la alianza con el fujimorismo keikista. Sin esa "alianza" tacita no hay "gobernabilidad". A esta situación hemos llegado, precisamente, por no luchar contra el narcotráfico y la corrupción.

Fuente: Jaime Antezana Rivera


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