Rodrigo Solis desde México

El texto viene acompañado con una imagen exclusiva

Escribe Rodrigo Solís.- De todas las tradiciones que practicamos en la ciudad, de lejos, diciembre es la época más funesta, o cuando menos, la más desconcertante. —Qué amargado eres —me dicen mis coterráneos—….

La moda y sus infinitos problemas

Escribe Rodrigo Solís.- La semana pasada, minutos antes de partir a la inauguración de un lujoso restaurante en el centro de la ciudad, Fiera me hizo una pregunta que a ningún hombre se…

Mi monstruo favorito

Escribe Rodrigo Solís.- Como si de un thriller de suspense se tratara, la reciente avalancha de acusaciones por acoso sexual en el medio del espectáculo, además de tenernos al filo de la butaca…

Táctica fija

Escribe Rodrigo Solís.- El pueblo ignorante de su propia historia está condenado a repetirla, excepto México, o al menos, si se habla estrictamente de fútbol. El mexicano promedio, o sea, el versado en…

Cigarros y dientes

Escribe Rodrigo Solís.- El mundo ya no está siendo segregado por razas sino por hábitos. Entre, por ejemplo, fumadores y no fumadores. Los segundos se empeñan en robarle terreno a los primeros, expulsándolos…

Duelo de reyes

Escribe Rodrigo Solís.- Probablemente Campeche era una de las ciudades capitales más aburridas de la Tierra, famosa por no tener más entretenimiento que salir al malecón a ver qué cara conocida se encontraba…

Confesiones de baño

Escribe Rodrigo Solís.- Tengo un vicio que, más que cualquier otra causa, provoca mi impuntualidad en el trabajo: preguntarme todas las mañanas cómo habrá sido el proceso, debate y sucesiva votación en las…

Carreras

Escribe Rodrigo Solis.- La semana pasada hubo carreras de Fórmula 1 en México. Algunos amigos transmitieron el evento en vivo desde sus redes sociales. Es decir, pagaron miles de pesos por el privilegio…

Fronteras

Escribe Rodrigo Solís.- De niño me emocionaba mirar el globo terráqueo. Antes de usarlo como balón de fútbol, me sorprendía encontrar países bautizados en honor a mis amigos (Isla Mauricio) o a la…

Cuando pase el temblor

Escribe Rodrigo Solís.- Superhéroes cubiertos de sudor y cal. Altruistas, voceros de la buena voluntad. Iguales uno al otro. Eso somos. O en eso nos convirtió el movimiento de placas tectónicas, que a…

La palabra es un arma, también un coche

Escribe Rodrigo Solís.- La FIFA, organismo encargado de regular (entre otras cosas) el espíritu deportivo dentro y fuera de las canchas de fútbol, al descubrir el significado del contagioso mugido en las tribunas tricolores…

La duda razonable

Escribe Rodrigo Solís.- Durante décadas, erré en mi forma de abordar a quienes piensan diferente a mí. Como se sabe, alguien que piensa diferente a uno, es una persona en extremo desagradable. Ejemplo:…

La lealtad vale poco (y las goleadas mucho)

Escribe Rodrigo Solís.- Mi primer equipo fue el Cruz Azul. En mi defensa, no le iba en realidad a los cementeros, sino a Pablo Larios y a Patricio Hernández. Entonces ocurrió algo que…

Chulo

Sobre el malecón, moviendo el culo, caminaban a paso lento un par de mujeres, una rubia y una morena. —¿Qué haces? —dijo Pony— ¿Estás loco? Lo ignoré, acababa de firmar, ni más ni…

Mis más sentidas condolencias literarias

Escribe Rodrigo Solís.- El escritor sólo llega a tener la certeza de que está envejeciendo cuando presencia la extinción de las revistas que un día lo publicaron. Así como los pecados de Dorian…

La magia de los pueblos

Escribe Rodrigo Solís.- Dentro del coche retumban palabras altisonantes, quejas y reproches. Otro año más que no podemos salir de vacaciones. Lo más lejos a lo que aspiramos llegar es a visitar una…

Héroes no reconocidos

Escribe Rodrigo Solís.- Cuando se es niño, la mayoría sueña con ser astronauta, futbolista o vaquero. Yo prefería quedarme quieto, estático como una planta artificial, y pensar toda suerte de teorías económicas, sociales…

El libro que me salvó la vida

Escribe Rodrigo Solís.- Mis primeros recuerdos se encuentran detrás de las rejas del kínder al que me inscribió mamá. Recuerdo el color de las paredes, el olor de la plastilina, el sonido del…

Hasta tus últimos días

Escribe Rodrigo Solis.- Mi perra tiene cáncer. Morirá. Supe esta condición insalvable de la vida (o fui consciente de ella) desde el instante en que sentí los latidos de su recién nacido corazón…

En boca de todos

Escribe Rodrigo Solís.- Una pareja decide contraer nupcias. Se pacta fecha para el evento, se separa la iglesia para la ceremonia religiosa y el local para celebrar la fiesta. El siguiente paso es…

El ingrediente inolvidable

Escribe Rodrigo Solís.- Existen en México héroes patrios cuyas biografías son dignas de transmitirse por HBO, y sin embargo los recordamos únicamente por las estrafalarias indumentarias que visten en estatuas y billetes, o…

La apuesta

Escribe Rodrigo Solís.- Lo terrible de empezar a celebrar aniversarios al lado de una persona, no es la rutina, que te hace ver idénticos los días, uno detrás del otro. Tampoco el espanto…

Perros de la Calle

Escribe Rodrigo Solís.- La colonia donde vivo está infestada de perros callejeros. Sospecho que los vecinos, al igual que yo (los he visto alimentarlos), le han puesto nombre a cada uno de ellos….

La magia de los números

Escribe Rodrigo Solís.- En la Escuela del Bosque transcurría otro día de clases como cualquier otro. —Hoy vamos a aprender a sumar —dijo la maestra. Los estudiantes reclamaron y se revolvieron incómodos en…

Las lágrimas de Paola

Escribe Rodrigo Solís.- Toda mi infancia jugué fútbol en una liga de la que mi equipo jamás pudo salir campeón. Siempre quedamos terceros o segundos. Nunca primeros. El que quedaba año tras año…

Lo bonito del marketing

Escribe Rodrigo Solís.- Hace unos días escribí sobre fascinación que me causa el modo en que las personas utilizan la creatividad para vender lo que sea. En específico los propietarios de las tiendas…

El oscuro placer de los deportes

Escribe Rodrigo Solís.- El ser humano, sin importar raza o credo, tiene la necesidad de demostrar que es mejor que todos los demás, independientemente de en qué se compita. —¿A que no adivinan?…

La secta saludable

Escribe Rodrigo Solís.- Corro sobre la avenida. Un señor me hace una seña. Finjo no verlo. La semana pasada otro señor me hizo un gesto idéntico. Giré el cuello a mis espaldas para…

La casa en penumbras

Escribe Rodrigo Solís.- En ella habitan tres grupos. El No. 1, conformado por unos pocos señores que, pese a no tener los papeles del registro público de propiedad, se creen los dueños legítimos…

Turismo sedentario

Escribe Rodrigo Solís.- Un amigo regresa de sus vacaciones trasatlánticas. Lejos de verle cargado de energía, con la sonrisa de oreja a oreja como en las decenas de imágenes que compartió en redes…