Pedro Pablo Kuczynski: Un presidente con autismo político

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Augusto Lostaunau Moscol *

“El Fujimorismo ha copado el ejecutivo y tiene ya los 3 Poderes del Estado bajo su control. Borea, tristemente, guarda su libro de Montesquieu sobre la separación de poderes en la sección ficciones de su biblioteca”.
Frank Salazar Reynaga

La actual crisis política tiene para varios meses más. No ha sido desatada ni por el pedido de vacancia, presentado por el Frente Amplio y apoyada por Fuerza Popular, ni por el indulto al ex reo por lesa humanidad Alberto Fujimori. Esos dos acontecimientos de fin de año (2017) sólo desnudaron la presencia de un Presidente de la República que sufre de autismo político.

Ese es el primer y principal factor que genera la actual crisis política en el país: la presencia en Palacio de Gobierno de un presidente que sufre autismo político. Y, lo que es peor, producto de ese autismo político es que realiza las acciones más inverosímiles para gobernar el Perú. A ello, se debe agregar que, Pedro Pablo Kuczynski está acompañado de congresistas, ministros y asesores que no tienen ni el nivel ni la capacidad para solucionar los problemas que –tan torpemente- origina. A su vez, tiene al frente a partidos políticos con más recorrido o kilometraje político en el asunto de tratar de gobernar un país que de por sí, ya es ingobernable.

Desde la calle ese espacio que jamás ha sido escuchado por quienes llegan a ocupar una oficina en el gobierno- se le han sugerido (gritado) los problemas del Perú. Pero, el presidente –para alegría de sus amigotes empresarios y conspicuos lamebotas- no ha tenido ningún acercamiento con las grandes mayorías. Esas mismas grandes mayorías que buscó desesperadamente durante la campaña electoral. Esas grandes mayorías que le prepararon y le sirvieron el desayuno electoral en las faldas del cerro San Cosme en La Victoria. Se olvidó de esas mayorías que le cogieron los testículos causando una hilarante sonrisa entre los periodistas asalariados de los medios de comunicación comercial.

Pedro Pablo Kuczynski vive hacia su mismo yo. No tiene ese ego colosal y mitómano de AG. Tampoco es un desquiciado del Yo Supremo como lo fue Alberto Fujimori. En su caso es una suerte de patología política que no le permite darse cuenta que es un Presidente de la República cuya principal función es la dirección y correcta administración del bien público. No tiene la capacidad de entender eso. Parece que el síndrome de la puerta giratoria ha encontrado en él a su enfermo más radical y extremo.

Las calles se llenaron de médicos, enfermeras y profesores, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. Los pescadores artesanales y los trabadores mineros exigían el cumplimiento de la ley, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. Las regiones del norte eran devastadas por un feroz Fenómeno del Niño, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. Los jóvenes exigen trabajo digno, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. Los ciudadanos de Piura marchan por una reconstrucción sin corrupción, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. Los profesionales peruanos ven como su situación laboral y económica empeora, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. El Perú es un país que busca una verdadera reconciliación nacional, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país. En ningún momento hemos tenido los autoproclamados “ministros de lujo”, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país.

Actualmente, Pedro Pablo Kuczynski, ese presidente que sufre de autismo político, es reo de un grupo de individuos que no han sido elegidos por los ciudadanos para estar en Palacio de Gobierno. Es por ello que, muchos lo están abandonando. Desea inaugurar un 2018 con más amigos, pero no se da cuenta que, esos nuevos amigos, están espantando a aquellos que en un momento se jugaron el futuro político –y laboral- por él. Congresistas, ministros y funcionarios de alto nivel están presentando sus renuncias a seguir a su lado. Estas acciones demuestran que el presidente no tiene horizonte político alguno. Como autista político que es, se deja llevar de la mano hacia donde pueda caminar. Choca con un muro, da la vuelta, y sigue caminando. Es un gobierno que no avanza. Ni siquiera “avanza para atrás” como dicen los cobradores de combi.

Se avecina un 2018 de grandes manifestaciones sociales. Además, un 2018 electoral. Las regiones hablarán, pero el presidente miraba por la ventana las protestas en otro país.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.

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