PPK y el indulto a Alberto Fujimori: La soledad en el poder.

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Escribe Jaime Antezana Rivera.- El indulto humanitario concedido por PPK al ex presidente Alberto Fujimori ha sido una “bomba nuclear” para su gobierno. Una bomba que ha destruido irremediablemente lo que había logrado hasta el jueves 21 de diciembre pasado, cuando perdió el pedido de vacancia impulsada por el fujimorismo keikista y el alanismo y PPK prosiguió en la presidencia. Y, aunque muchos lo hayan olvidado, perdió el narcogolpe institucional.

La explosión de esta “bomba atómica” (el indulto) ha sido devastador para el gobierno de PPK. Por un lado, a nivel endógeno, la perdida del escaso apoyo social propio que le quedaba. Esa base social “invento” a PPK para impedir que gane Keiko Fujimori y, por lo tanto, no estaban de acuerdo con el indulto de su progenitor. Esos que celebraron el fracaso de la vacancia, la noche del jueves 21, ya no están.

Por otro lado, a nivel exógeno, las fuerzas antifujimoristas que lo catapultaron a la presidencia el 2016 y, desde fuera del gobierno, lo sostuvieron en el gobierno frente a la avasalladora arremetida del fujimorismo keikista con el apoyo mayoritario del alanismo, dejaron de apoyarlo. El resquebrajamiento irreversible con el antifujimorismo se produjo apenas se conoció el indulto “humanitario” al ex dictador Fujimori.

Es más, en horas previas a la Noche Buena de Navidad, miles de personas se concentraron en la plaza San Martín y se movilizaron en rechazo al indulto fruto de un pacto político: los diez votos del fujimorismo “albertista”, liderado por Kenji Fujimori para evitar la vacancia. El 25, el día de navidad, fue la primera movilización con proyección nacional contra la traición de PPK, pues una de sus promesas electorales fue no indultar a Fujimori.

El antifujimorismo, el único movimiento con capacidad de movilización nacional, prepara la tercera marcha -esta vez si nacional- contra el indulto y el gobierno traidor y mentiroso de PPK. Si bien este movimiento no fue parte del gobierno, sin embargo, estuvo en primera linea contra el intento golpista del narcokeikismo. Ahora, tras el indulto se trocó en un movimiento de oposición a precarísimo gobierno de PPK.

En tercer lugar, la explosión “atómica” resquebrajó la bancada oficialista. Apenas se confirmo el indulto, alrededor de las 6.20 pm del 24 de diciembre, el congresista Alberto de Belaunde anuncio su renuncia a PPK. Al día siguiente, el 25, formalizo su renuncia a la bancada gobiernista. Ese mismo día, dos congresistas más anunciaron la misma decisión: Vicente Zeballos, vocero de la bancada oficialista y Gino Costa. Hoy, lo hizo Costa.

Así, son tres congresistas que han renunciado oficialmente. Pero eso no es todo. A la renuncia del ex ministro del Interior Carlos Basombrío, en plena crisis del pedido de vacancia fujikeista y alanista, se sumo, hoy día, la renuncia de Salvador del Solar al Ministerio de Cultura. Son dos bajas en el gabinete que preside Mercedes Aráoz. Aquí se mezclan el debilitamiento de su representación en el congreso y la crisis de credibilidad de PPK.

Además, la onda expansiva de la “bomba atómica” (el indulto) detonada por PPK ad porta de la navidad llego también a altos funcionarios del Ministerio de Justicia (Minjus) y otros organismos del gobierno central. El mismo domingo 24 de diciembre, renuncio el director general de Derechos Humanos del Minjus. En su carta de renuncia al titular del Minjus Enrique Mendoza señalo su cuestionamiento al Indulto.

Luego, siguió el secretario técnico de la Comisión Multisectorial de Alto Nivel del Minjus Daniel Sánchez Velásquez y Víctor Quinteros Marquina director de Registro e Investigación Forense de la Dirección General de Búsqueda de Personas Desaparecidas. Y Juan Carlos Cortés renunció al cargo de presidente ejecutivo del Consejo Directivo de la Autoridad Nacional del Servicio Civil (Servir).

Y, hoy día, tras la renuncia de Salvador del Solar al Ministerio de Cultura le siguieron otras renuncias en el Instituto de Radio y Televisión del Perú (IRTP): Hugo Coya renuncio a la presidencia del IRTP. Posteriormente, renunciaron a TV Perú José Carlos Yrigoyen, quien deja la conducción del programa “Entre libros” y Josefina Townsend, periodista y conductora, renunciaron a TV Perú.

En suma, el indulto a Fujimori padre ha sido una bomba nuclear con un impacto devastador para el gobierno de PPK. Pero su mayor impacto devastador no esta tanto en el ligero resquebrajamiento de su bancada, o la renuncia de dos ministros del “gabinete de lujo”, o la renuncia de altos funcionarios del Minjus, IRTP, Servir, etc. No esta en esos espacios. Como decía Luis Bedoya Reyes, “los técnicos se alquilan”. Lo devastador esta en otros planos.

Se trata de dos razones: por un lado, la perdida de la escasa base social de apoyo propio que tenia y el trocamiento del antifujimorismo en oposición al indulto y su gobierno y, segundo, a la perdida de absoluta credibilidad de PPK para recomponer su gabinete con personas de peso. En su afán de ocultar sus vinculaciones con Odebrecht ha mentido más de cinco veces y, para seguir en la presidencia, ha traicionado y mentido. O sea, es traidor y mentiroso. ¿Alguien serio querrá estar en su gabinete?

Pueden haber ministros que quieran continuar con PPK sin importar la cartera o nivel y pueden haber congresistas capaces de justificar con cualquier argumento el indulto a un ex dictador que, como se ha podido ver, no se estaba muriendo. Eso no cambia un dato real post indulto: que el señor Pedro Pablo Kuczynski esta viviendo el mayor aislamiento social y político de su corto gobierno. O, como muchos lo llaman, esta viviendo la soledad en el poder.

La soledad en el poder que no significa la inexistencia, como bien los llama César Hildebrandt, de cortesanos o angurrientos -que los hay a granel- por algún cargo sin importarles que este gobierno se este cayendo a pedazos o tenga que recurrir a una alianza solapada, como parece que esta ocurriendo, con el fujimorismo: el flamante ministro del Interior Vicente Romero repartía afiches de Alberto Fujimori para la reelección junto a Keiko el 2000. No les interesa.

Ese dato, con foto y un vídeo, recorre las redes sociales y esta provocando mayor indignación social contra PPK. La calle se esta calentando y será, como muchas veces, uno de los principales escenarios para cancelar el indulto que sintetiza la traición a la memoria y a los procedimientos constitucionales, así como para impedir la configuración de un gobierno fujippk o PPK-Albertista. Por eso, se esta discutiendo la realización de un paro nacional después de la marcha nacional del jueves 28.

Se vienen momentos de mayor tempestad social. Difícil saber la dimensión que pueda llegar a tener. Se vienen momentos más difíciles para el gobierno de PPK que no será resuelto con un gabinete remachado. Se vienen momentos cruciales para el país donde “reconciliación” no se debe implicar impunidad para Keiko Fujimori, ni el “descabezamiento del Fiscal de la Nación, ni la “decapitación” de los cuatro miembros del Tribunal Constitucional.

Fuente: Jaime Antezana Rivera


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