La reconciliación en debate

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Augusto Lostaunau Moscol *

“Las políticas de reconciliación se han orientado a los escenarios de posconflicto. En ese sentido la reconciliación se ha orientado como objetivo y parte esencial de los mecanismos de justicia transicional, es por esto que buena parte del debate sobre la reconciliación se ha centrado en las discusiones enmarcadas en periodos de transición”.
María Lucía Méndez

A propósito del reciente –y cuestionado- indulto otorgado por el presidente Pedro Pablo Kuczynski al ex dictador Alberto Fujimori por delitos de Lesa Humanidad, que ha originado manifestaciones y marchas en todo el Perú, el término Reconciliación ha vuelto a la palestra. Hoy todos hablan de reconciliación Para el presente texto tendremos en cuenta las ideas desarrolladas por David Bloomfield1 quien sostiene que:
“El problema básico con la reconciliación es que nadie está de acuerdo en cómo definirla o ponerla en práctica. Desde que Donna Pankhurst (1999) llamó la atención sobre la confusión que rodea el término, casi todos los textos sobre el tema suelen comenzar reconociendo la falta de una comprensión y un uso consensuado del término”.

Además:
“Paradójicamente, mientras que la confusión sigue sin resolverse, el término se usa cada vez más y su importancia aumenta. La reconciliación está actualmente en boca —si no en las agendas— de todas las ramas de la comunidad internacional. Los donantes la apoyan. Las organizaciones intergubernamentales (IGO) la exigen. Las ONGI la incorporan cada vez más a sus portafolios y se están formando nuevas organizaciones dedicadas específicamente a promover e implementar aspectos de la reconciliación. A nivel nacional, en situaciones de conflicto, ciertos sectores de la sociedad o del Gobierno exigen iniciativas de reconciliación como parte de un acuerdo o como parte del proceso de reformas posacuerdo (sin embargo, no debemos olvidar que otros grupos significativos de estas sociedades con frecuencia rechazan decididamente el concepto”).

Es decir, sobre reconciliación se puede argumentar cualquier cosa y, en nombre de la reconciliación se puede hacer cualquier cosa. Como no existe un consenso sobre qué entender o qué hacer sobre la reconciliación, cualquier discurso o cualquier acción siempre será visto como un acierto o un fracaso. Así que, decir que la reconciliación se fundamenta en el indulto no es necesariamente un acierto. O, indultar a un reo por lesa humanidad para iniciar la reconciliación no será aceptado por grandes sectores de la sociedad.

Aunque, bajo esa misma idea existirán otros grupos que justifiquen pedidos de indulto y gracia presidencial para otros reos que tuvieron participación decisiva en la etapa de la violencia política que nos tocó vivir entre las décadas de 1980 y 1990. Incluso, pedidos de amnistía general podrán encontrar asidero legal –político y social- ya que en nombre de la reconciliación todos deberán ser juzgados por igual.

David Bloomfield añade que:
“La gente está promoviendo procesos de reconciliación, desde todo tipo de contextos diferentes, aun cuando no logran ponerse de acuerdo o definir claramente en qué consisten. Esa variación contextual constituye otra fuente de confusión al respecto. Al igual que gran parte del análisis y pensamiento sobre la transformación de conflictos, que surgió de los campos de la psicología y la psicología social, el saber recibido acerca de la reconciliación surgió inicialmente del contexto interpersonal. Gran parte del pensamiento, el vocabulario y el enfoque se tomó inicialmente de un contexto individual y luego se aplicó más ampliamente en el nivel comunitario e incluso nacional. Esto no es necesariamente algo malo y, de hecho, en el proceso se han desarrollado ideas y conceptos útiles. Pero uno de los resultados es que con frecuencia seguimos utilizando ingredientes individuales o interpersonales (relativos al daño, al dolor, al trauma, al reconocimiento, a la reparación, al castigo, a la venganza, a la sanación, al perdón, a las disculpas, entre otros) para discutir el contexto bien diferente de una sociedad post-violencia que está saliendo de una guerra sostenida o un régimen opresor”.

Es que, para que exista una reconciliación se tiene que reconocer la existencia de dos bandos en conflicto –que pueden ser dos individuos o dos organizaciones-. La interrogante es: ¿El indulto de Alberto Fujimori –un bando- es para reconciliarlo con Pedro Pablo Kuczynski –otro bando-? ¿El indulto de Alberto Fujimori es para reconciliar a las fujimoristas –un bando- con el resto de la sociedad peruana –otro bando-? ¿El indulto de Alberto Fujimori es para reconciliar a la bancada de Fuerza Popular –un bando- es para reconciliar con la bancada de Peruanos Por el Kambio –otro bando-? ¿El indulto de Alberto Fujimori es para reconciliar al Estado Peruano .un bando- contra los grupos alzados en armas –otro bando-? Muchos “analistas” ya están que escriben, pero ¿qué pensará la calle sobre esto?

David Bloomfield propone que:
“La reconciliación, tras un conflicto social violento, consiste en un largo, amplio y profundo proceso de construcción de relaciones, entre cuyos elementos constitutivos se hallan la justicia, la verdad, la sanación y la reparación. Estos instrumentos (1) son los elementos constitutivos principales de la reconciliación; (2) por ello, tienen el potencial de trabajar de manera coordinada y paralela en una misma dirección; (3) dependen esencialmente unos de otros y se complementan entre sí; y (4) juntos contribuyen al proceso global de construcción de relaciones que es necesario para avanzar hacia el objetivo (quizá idealista) de una sociedad reconciliada”.

El reciente indulto al ex dictador Alberto Fujimori reo por delitos de Lesa Humanidad no forma parte de una política de reconciliación nacional. No forma parte de la justicia, la verdad, la sanación y la reparación necesarias para el real desarrollo de una reconciliación. En su último discurso, el presidente Pedro Pablo Kuczynski no argumento nada de ello. Sólo hablo de excesos y errores. Bajo esa perspectiva no se puede alcanzar la justicia, la verdad, la sanación y la reparación.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.

1) Reconciliación. Perspectivas y aportes conceptuales para su comprensión (existe versión en pdf).


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