El Narcofujimorismo y alanismo: Caminando al segundo Narcoestado y Narcorepública.

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Escribe Jaime Antezana Rivera.- El Perú fue un narcoestado entre 1990-1999. Fue un narcoestado fujimontesinista basado en el control de todas las instituciones (Poder Judicial, Tribunal Constitucional, Ministerio Público, etc.) producto del golpe de estado del 5 de abril de 1992. Ese narcoestado fermentó y se preparo en las décadas de los 60, 70 y 80. Es decir, en el segundo tramo de la dictadura militar (Morales Bermúdez), el gobierno de Fernando Belaunde y Alan García.

1990-1999: El Narcoestado Fujimorista.

Existen multiples evidencias y pruebas de ese primer narcoestado y narcorepública peruano. Los cinco aviones de la FAP que fueron utilizados para enviar cocaína a Rusia y EEUU, uno de ellos fue el narcoavión presidencial donde encontraron 170 kilos de cocaína; dos buques de la Marina de Guerra hallados con más de un centenar de kilos de cocaína en Canadá y el puerto del Callao; son los primeros datos. ¿Fueron los únicos aviones y buques que se utilizaron?

El cobro de cupos por los “capulinas” de Montesinos con la anuencia de Fujimori de más de 35 pistas de aterrizaje que existió en las zonas de producción de PBC (Alto Huallaga, Huallaga central, Bajo Huallaga, Padre Abad, VRAE y Pichis-Palcazu, etc.); la revelación de “Osito”, hermano de Pablo Escobar, que Fujimori habría recibido un millón de dólares del extinto jefe del cartel de Medellín para la campaña de 1990, son otros datos..

El envió de miles de fusiles jordanos a la FARC con dinero de la venta de droga a un narcotraficante brasileño por -según el ex presidente Andres Pastrana-
Montesinos y Fujimori; La liberación de “Olluco”, presumiblemente por 10 millones de dolares para la campaña reeleccionista (2000) y de sus hijas por una gracia presidencial a pedido de Keiko; y las revelaciones del informe Waisman; son más datos que confirman la tesis del narcoestado.

Estos hechos ocurridos entre 1990 hasta 1999 son suficientes para afirmar que el Perú fue -como título el diario Liberación dirigido por César Hildebrantd- en ese periodo un narcoestado y una narcorepública. O, visto de una perspectiva del quiebre y destrucción institucional, una narcodictura. Y, como un subproducto, hubo un narcomilitarismo que involucró a la nomenclatura de las FFAA.

2016: Si ganaba Fuerza Popular el Perú hubiera vuelto a ser un Narcoestado.

¿Al cabo de 17 años de la caída del narcoestado fujimorista, que fue una alianza con el narcotráfico, esta fuerza cambio o se reconvirtió? No, no cambio. Es mas: lo que paso es que se convirtió en una organización que recibió apoyo económico y fue cobijando en su seno a prominentes jefes de firmas regionales y nacionales.

Evidentemente, el apoyo e incorporación de capos y patrones del narcotráfico nacional y regional en Fuerza Popular no implico que no tuviera apoyo de empresarios lícitos que añoran el régimen fujimorista por los beneficios que tuvieron o el financiamiento de la corrupta empresa brasileña Odebrecht. Tampoco de dinero de la corrupción nacional. Estas se entrecruzan y complementan.

Así, en cada campaña electoral hubo denuncias de financiamiento del narcotráfico. El 2006, cuando Keiko Fujimori postuló al Congreso, se denunció el aporte de 10 mil dólares de las hijas de “olluquito”, del caso Hayduk. El 2011, la primera postulación de Keiko a la presidencia, se denunció el aporte de Calle Quiros; Calle estaba considerado por organismos de EEUU como un “narcotraficante internacional”.

Esa campaña esta siendo investigado, no por el aporte de Calle Quiros, sino por el financiamiento de Odebrecht. Y de la campaña del 2016, debido a la denuncia de Jesús Vásquez, esta siendo investigado Joaquín Ramírez y Keiko Fujimori. Según Vásquez, Ramírez le habría dicho que “la china” le dio 15 millones de dólares para que lo lave en la campaña del 2011.

Desde el 2011, paralelamente a los casos presuntos de financiamiento, diversos políticos fueron financiados y algunos patrones del narcotráfico empezaron a postular al Congreso. Hasta esa campaña, la mayoría fueron los políticos financiados y pocos capos y patrones. Eso cambiara en las elecciones generales del 2016.

Los cuadros que presentamos muestran el alto nivel de presencia del narcotráfico en Fuerza Popular: con 14 narcocongresistas de los 21 elegidos en la primera vuelta de abril de ese año. De los catorce narcocongresitas, diez son patrones o capos del narcotráfico regional o nacional. De esa manera, se produjo un cambio decisivo en la participación de narcotraficantes al congreso.

Se invirtieron las cifras. Pero, si bien FP es la principal organización con presencia de narcotraficantes en el congreso, no es la única organización que tiene narcocongresistas en el primer poder del Estado. Le sigue APP, con tres; PPK, con dos; APRA, con uno y el Frente Amplio, con uno. Existe, pues, una narcobancada muy poderosa en el primer poder del Estado.

Por esa razón, en las elecciones generales del 2016, Fuerza Popular encarno la posibilidad de que el Perú vuelva a convertirse un narcoestado por -a diferencia de los 90, que se erigió por el golpe de Estado- la vía de la voluntad popular. Sin embargo, en una semana, la voluntad popular mayoritaria le negó esa posibilidad al fujimorismo.

Pero no se resignaron en ese propósito. A través del copamiento de las instituciones de la mayoría absoluta en la alianza con el alanismo empezaron la construcción de la arquitectura del narcoestado. El CNM esta en proceso de copamiento. Pero hay instituciones que no controlan: Tribunal Constitucional, el Ministerio Público y el Ejecutivo.

Por eso, y otras razones (como la declaración de crimen de lesa humanidad a la masacre del Frontón y la reapertura de la investigación a Ramírez y Keiko) , explica las acusaciones constitucionales contra cuatro miembros del Tribunal Constitucional y el Fiscal de la Nación. Necesitan descabezar estas instituciones para controlarlas. Parece que no pararan en ese empeño. Ejemplo: no quieren aceptar la orden de la Corte IDH, que ordena suspender la acusación contra los miembros del TC.

Con el narcofujimorismo, y su aliado menor el alanismo, estamos caminando al segundo narcoestado y narcorepública. Eso es lo que esta en juego en la actual crisis política que vive el país signado por la cuasi inexorable destitución del presidente PPK. En efecto, si buscaron la vacancia de PPK desde el inicio de su gobierno era porque esta venia con el adelanto de las elecciones y Keiko sería presidente.

Sin embargo, a pocas horas de vacar a PPK, el fujialanismo no quieren el adelanto de las elecciones. ¿Por qué? Se han dado cuenta que no les conviene. No quieren asumir los costos políticos y sociales de la vacancia de PPK y los congresistas no quieren perder su pago mensual. Un eventual adelanto de las elecciones implicaría la perdida de sus curules y privilegios.

¿Que es lo que quieren? Quieren tener a Martín Vizcarra y Mercedes Aráoz como reos hasta el 2021. Aráoz, en un acto de deslealtad, había expresado que si PPK es vacado Martín Vizcarra asumirá el gobierno. ¿Puede Vizcarra o Aráoz gobernar el país tras la vacancia de PPK? Si podría, pero como una prolongación del congreso fujialanista. Hoy, Aráoz se ha rectificado de su opinión anterior.

A

demás, en el oficialismo y la oposición social ha cuajado la consigna que la vacancia presidencial, la acusación constitucional contra miembros del TC y el Fiscal de la Nación forman parte de un golpe de estado en curso. Si Vizcarra y Aráoz sostienen lo mismo si se produce la vacancia tendrían -si son leales a PPK- tendrían que renunciar. Ahí, seria inevitable del adelanto de las elecciones.

En ese escenario, el gobierno recaería en Luis Galarreta quien convocaría al adelanto de las elecciones para el próximo año. Ese escenario, signado por las marchas contra el golpe y el fujimorismo, es el que podría poner en duda la vacancia de PPK. En las próximas horas, veremos si el narcofujimorismo y el alanismo esta dispuesto a enfrentar los costos políticos de la vacancia y el adelanto de las elecciones.

De producirse esta situación, es decir, el adelanto de las elecciones, será en ese escenario donde se reproduzca nuevamente la disputa entre democracia y narcoestado. Eso es lo que estará en juego. Sin embargo, no se puede descartar dos escenarios diferentes: uno, que no se produzca la vacancia y, dos, que se produzca la vacancia y el primer Vice-presidente, Vizcarra, asuma el gobierno sometido al fujimorismo.

Fuente: Jaime Antezana Rivera


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