Un redoble por Manuel Scorza Torres

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Augusto Lostaunau Moscol *

“Que la cultura pretende ser la memoria de la humanidad parece fuera de toda clase de duda. Pero, muy a menudo, la historia de la cultura destila cenicientas pepitas de olvido. Sería no poco interesante tratar de escribir la historia de los olvidos de la historia de la cultura. A mi entender, uno de los capítulos más claros de este siglo XX hubiera de estar encabezado por una de sus más flagrantes desmemoriadas ausencias, la de uno de los grandes poetas y narradores que ha dado Perú: Manuel Scorza Torres”.
Juan González Soto

Nacido en Lima en 1928, hijo de padres inmigrantes, Manuel Scorza Torres fue uno de esos tantos niños de los sectores populares que soportó la pobreza y marginación que este país tiene reservada para las grandes mayorías. Es decir, para los pobres y empobrecidos.

Pese a ello, logró concluir los estudios secundarios –lo que significa que sus padres hayan hecho un gran esfuerzo económico y el propio Manuel Scorza tuvo que trabajar desde temprana edad- en una época en la cual los pobres no llegaban al “quinto de media”. Dunia Gras Miravet sostiene que:
“En 1946, a los dieciocho años de edad, el futuro escritor se matriculó en la politizada Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, para seguir la carrera de Filosofía y Letras, participó de forma activa en la política universitaria y continuó en el APRA, que en aquellos momentos era un partido legalizado e implicado en la dirección política del país, debido a que entre 1945 y 1948 ocupó la presidencia del Perú José Luis Bustamante Rivero, elegido por una coalición del APRA, el Partido Comunista y otros partidos de izquierda. En esta situación, algunos sectores del APRA, con los que simpatizaba Scorza, pretendían forzar un cambio revolucionario que impidiera un posible golpe de la derecha. Sin embargo, las tensiones sociales que se generaron por la política desarrollada por el gobierno de Bustamante Rivero condujeron finalmente al temido golpe de estado, en el año 1948, que fue encabezado por el general Manuel A. Odría, cuya dictadura se mantuvo hasta 1956, período conocido como el Ochenio”.

Es decir, los estudios lo llevaron a militar en las filas del PAP. De aquel PAP que pensaba en el cambio para mejorar las condiciones de vida de todos los peruanos. Aquel PAP que denunció la corrupción del país. Ese PAP desapareció finalmente cuando la dirigencia nacional se alió con sus antiguos verdugos y se convirtieron en parte del sistema de corrupción que históricamente ha desangrado al país.

Como muchos de esos jóvenes que creyeron en el PAP, Scorza sufrió persecución, prisión y destierro. Por ello, Dunia Gras Miravet afirmó que:
“Scorza no se extrañó demasiado cuando los dirigentes apristas efectuaron un giro a la derecha. De forma significativa, Víctor Raúl Haya de la Torre, el líder e ideólogo del APRA, cambió su antigua oposición a las inversiones extranjeras, especialmente las americanas, en el Perú. Por este motivo, Scorza, como muchos otros apristas ya descontentos con la evolución de la dirección del APRA, abandonó el partido y anunció su ruptura ideológica en una carta abierta titulada sarcásticamente «Good-bye, Mister Haya».

Libre de su pasado en el PAP, Manuel Scorza se convirtió en un militante de izquierda. También se convirtió en un militante de la cultura para el pueblo. Por ello, junto a otros intelectuales, organizó los famosos “Festivales del Libro”, donde se publicó a los clásicos de la literatura peruana que estaban al alcance de los bolsillos de las familias y los estudiantes más pobres. Juan González Soto indica que:
“Es durante estos años de intensa actividad social y política cuando se gesta el ciclo novelesco que le llevará a la fama internacional, La guerra silenciosa. Es a partir de la primera de las novelas del ciclo, “Redoble por Rancas”, cuando Scorza se convierte en el novelista de las luchas campesinas del Perú”.

Es un escritor y un intelectual comprometido con las justas causas del pueblo. Con los intereses de las grandes mayorías. Se convirtió en la voz de los silenciados y en las manos de los torturados. Se vuelve un peruano incómodo para el sistema y las mafias que lo controlan, por ello buscan encarcelarlo. Nuevamente deja el país casi desterrado por un Poder Judicial controlado por la corrupción. Su literatura sirve para denunciar los abusos de las empresas extranjeras contra los campesinos. Se vuelve un defensor de los perseguidos. Por ello, Juan González Soto agrega que:
“La publicación de “Redoble por Rancas”, novela inicial del ciclo La guerra silenciosa, supone para su autor una fama editorial y un número de lectores de todo punto excepcionales. También posibilita un hecho sorprendente. Reabre el debate sobre las luchas campesinas y el propio presidente Velasco Alvarado se ve obligado a liberar de la cárcel a uno de los personajes de la novela, Héctor Chacón. Este campesino es puesto en libertad después de once años de prisión. Pero no sólo eso: cuando el general Morales Bermúdez, presidente del Perú después de Velasco Alvarado, decide continuar la reforma agraria anunciada al país, lo hace precisamente en Rancas. ¿Por qué? Según Manuel Scorza porque: “la literatura cumplía una función gracias a la novela. La rebelión de Rancas salió del anonimato a la evidencia”.

Ya es un escritor de reconocimiento mundial cuya obra tiene una repercusión política en el país. Es un escritor connotado. Pero, verdaderamente connotado. No lo es porque sus amigos lo hayan dicho; sino porque la sociedad lo ha dicho.

El final le llegó de manera sorpresiva. Murió el 27 de noviembre de 1983 en un accidente aéreo cerca de Madrid, cuando junto a otros destacados escritores latinoamericanos, viajaban a Bogotá para asistir a un encuentro de intelectuales. El diario El País, de España, publicó el día siguiente:
“Los escritores Manuel Scorza, Angel Rama, Marta Traba y Jorge Ibargüengoitia y los pintores Jairo Téllez y Tiberio Vanegas, entre otros, fallecieron en el accidente aéreo del domingo. En las listas de pasajeros figura el apellido Sabater, sin que Avianca pudiera confirmar ayer el nombre. Todo parece indicar que se trata de la pianista catalana Rosa Sabater, quien debía desplazarse de Frankfurt a Bogotá, vía Madrid, y a quien le fue cambiado el billete a última hora por un Frankfurt-París-Madrid-Bogotá, El embajador español en Colombia manifestó ayer sus dudas sobre la inauguración del Encuentro Hispanamericano de Cultura, al que asistían los fallecidos”.

Una gran pérdida para la cultura peruana. Una terrible pérdida para la cultura de Latinoamérica.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú


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