Borracho de mundo

Recomendar

Confesaré que, al romper el alba,
salí al encuentro del sol, con mis lamentos,
mas no divisé horizonte donde abrazarme.

Borracho de mundo, me puse en camino,
y me tropecé con multitud de miradas,
todas ellas desconsoladas en sus tristezas.

Me propuse entonces aprender a donarme
y a compartir, pero me topé con el deseo
de la avaricia, por temor a ser pobre.

Ansíe, con el alma, ser más de la poesía
que del poder, y me alcanzó la miseria,
de no ver la belleza que aún permanece.

Desde este instante preciso, he puesto oído,
y cuando Dios me nombra, le respondo.
Lo hago en verso porque es más intenso.

Mi respuesta siempre es la misma,
que camine conmigo a todas horas,
y que no me abandone mientras sea yo.

Su asistencia, tan precisa como trascendente,
es una alianza de sensaciones vivas,
de gozos y alegrías, al sentir que Dios nos ama.

Es hora de regresar, de volver con desvelo
a nuestros interminables paseos interiores,
y de mirar con el corazón, la flor del cielo.

Sólo así entenderemos lo que nos circunda,
y probaremos que la cruz es pan de amor,
viendo a Jesús en ese niño abandonado.

Toquemos la realidad, acerquémonos
a nuestros análogos, tengamos compasión,
más pronto que tarde también la requerimos.

¿Quién no se ha perdido más de una vez,
sumido en el fruto del egoísmo, de amarse
y reamarse asimismo hasta la saciedad?

Por eso, lleno de presencias y de ausencias
me interrogo, y siento a los que se fueron,
mientras me dejo acompañar por los vientos.

Que los aires siempre son necesarios,
al menos para ponernos en acción y poder
limpiar de la faz de la tierra nuestras trompas.

Fuente: Víctor Corcoba Herrero / [email protected]

Recibe esta y otras noticias en tu celular descargando la aplicación ingresando a este Link: https://goo.gl/Gpo7pn. Desde ese momento estarás informado de todo lo que pasa en la Amazonía Peruana, el Perú y el Mundo.


Comentarios