El fútbol en el Perú: ¿negocio o negociado?

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Augusto Lostaunau Moscol *

“El hecho es que el fútbol enloqueció en términos monetarios y cada día es más importante la optimización de los ingresos por derechos de TV, patrocinios, taquillas, premios por intervenir en torneos o por ganarlos, amistosos internacionales, imagen, mercadeo, etc. Para poder contratar buenos futbolistas y armar un equipo competitivo. El punto es que el aumento en los valores de mercado subió la vara para todos: los inflados y los buenos en serio”.
Jorge Barraza

De cara al famoso repechaje, cada vez los ánimos de ver a la selección peruana en un mundial de futbol –luego de 36 largos años- aumentan al punto de generar miles de pequeños negocios. Ya no es solamente la reventa de entradas o la venta de camisetas de la selección (las firmes y las bambas); ahora han creado chalinas, sombreros, llaveros, sombrillas, gastronomía, etc. Los restaurantes se llenan y las cervezas se beben por litros. Las discotecas ponen pantallas gigantes. Los alcaldes toman las plazas y de paso ganan un baño de popularidad –aunque, para ser realistas, al alcalde de Lima la cosa no le fue bien-. Los posibles candidatos también ponen su cuota en esta suerte de fiesta de fin de siglo. Mejor dicho, para muchos comerciantes la selección de futbol les ha generado ingresos impensados. La economía nacional –estancada desde el 2010- está dando muestras de vida. Y todos están alegres de gastar su dinero antes de Navidad. Y todos son felices.

Se supone que, en medio de toda esta algarabía pantagruélica, los clubes de futbol peruano deberían ser los ganadores por excelencia. Ya que –se supone- son ellos los que forman a los futbolistas que les darán a los aficionados la alegría de clasificar al mundial. Y, aunque muchos de los jugadores convocados militan en clubes del extranjero, una posible clasificación determinará que cientos de clubes, dirigentes y empresarios girarán sus ojos hacia el esquelético campeonato peruano. Cientos de jóvenes estarán en las vitrinas del futbol mundial. Mientras las principales cadenas deportivas harán sus reportajes para “demostrar” de dónde salen los extraordinarios jugadores de nuestra selección. Del barrio a la élite mundial. Y todos serán felices.

Jorge Barraza ha comentado que:
“El fútbol no tiene parámetros; no es un kilo de pan o un galón de gasolina. Se pide de acuerdo a la habilidad y audacia del vendedor o a la cara del cliente. Otra causa del encarecimiento es el desembarco de jeques árabes o empresarios rusos o pakistaníes archimillonarios que distorsionaron el mercado comprando clubes y pagando sumas exorbitantes con el fin de formar equipos exitosos de un día para el otro. Y no ya para ganar dinero con el fútbol, sino por vanidad personal. Michael Moritz, coautor con Alex Ferguson del libro “Liderazgo”, cuenta: “Los ingresos del Manchester United en el 2014 fueron 433 millones de libras, que es lo que gana Apple en treinta horas o Google en cuatro días”. Lo que ratifica que un megamillonario compra un club de fútbol inglés o italiano porque le da notoriedad, no por negocio”.

¿Llegarán estos megamillonarios, que por vanidad compran clubes, al medio local? ¿Pronto los clubes emblemáticos llevarán como sponsors a empresas mundialmente conocidas? ¿Dinero fresco –y en abundancia- significará la llegada de jugadores de primer nivel? ¿Pronto veremos a los futbolistas peruanos en los 20 mejores equipos del mundo? Todo es parte de un sueño especulativo. Y todos estarán felices.

Pero, como siempre, en nuestro país la situación no es como en los demás países. Mientras Brasil, Uruguay, Colombia, Chile y Argentina mantienen –cada uno- cerca de 50 futbolistas entre la élite mundial, producto de una política deportiva que involucra a la sociedad, los gobiernos y los clubes –con sus dirigentes-; por el contrario, acá será una simple brisa de mañana primaveral. El entusiasmo quedará sólo en entusiasmo. Nadie pensará en forjar una política de largo alcance. Y, la luz del día dará paso a la negritud de la noche.

Es decir, a nadie se le ocurrirá reformular el impresentable torneo nacional. Seguirá siendo un torneo marginal. 16 clubes que juegan a no ganar. Se supone que la selección es un reflejo del torneo local. Acá no lo es. Imposible entender de dónde salen los seleccionados. Y todo es por culpa de los dirigentes. Son ellos quienes apuestan a que la mediocridad y la frustración se mantengan. Ellos ganan dinero con esta realidad. Mientras en otros países de la región los jóvenes tienen mayores oportunidades, acá se les relega por extranjeros que no aportan nada. Hace falta una Primera “A” con 20 equipos y una Primera “B” con veinte equipos. Obligar a los clubes a incluir –en cancha- dos jugadores sub 18. Organizar una Segunda “A” y una Segunda “B”. Una Tercera. Hacer un campeonato especial donde se enfrenten todos los equipos profesionales (algo así como La Copa del Rey en España). Liquidar La Copa Perú. Pero, los dirigentes no lo harán. Ellos sólo buscarían llevar agua –dinero- para sus molinos –bolsillos-.

Y, es que el negociado son las famosas Academias de Futbol. Ya llega el verano. Ya llegan las vacaciones. Miles de niños serán llevados por sus padres a las canchas de las dichosas academias. Son cientos. Con nombres de ex futbolistas. Con nombres de clubes extranjeros. Con nombres de clubes nacionales. Todas muy impecables. Se dice que esos cientos de Academias de Futbol en realidad son propiedad del mismo pequeño grupo de dirigentes. ¿Qué dirá la SUNAT? ¿Qué dirá la SUNARP? ¿Qué dirá el Sindicato de Futbolistas?

Por ello, cada vez que se convocan a las selecciones sub 15 y sub 17 encontramos a muchos muchachos de las Academias de Futbol. A diferencia de otros países donde los seleccionados de las mismas categorías ya son jugadores de clubes. ¿Cuánto ganan las Academias de Futbol por sus convocados? ¿Cuándo la Comisión de Educación, Juventud y Deporte investigará esto? ¿Y qué dice la dichosa prensa deportiva? ¿Y los connotados analistas del futbol?

No se puede negar que, a nivel mundial, el futbol es un gran negocio. Genera mucho dinero. Mueve mucho dinero. Genera prestigio social. Ha sacado a miles de jóvenes de la pobreza. Pero, en el Perú sigue siendo un negociado. ¿Y todos estarán felices?

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.

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