Fútbol, política y la izquierda peruana de hoy

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Augusto Lostaunau Moscol *

 

“Vemos pues que fútbol y política en nuestro país no han estado divorciados y, al contrario, estuvieron fuertemente de la mano durante la etapa más gloriosa de su historia”.
Ernesto Moreno Ampuero

Julio Navarro (en su blog Depolitika.Pe) ha señalado que:
“En el fútbol y la política peruana todo puede suceder en una semana, podemos clasificar al mundial después de 35 años, y esperar que los peces gordos de la corrupción puedan caer. Todo esto será posible si mantenemos la esperanza, pero sobre todo, si abrimos bien los ojos para no dejarnos engañar por aquellos que dicen ser el cambio y el progreso del Perú y, luego, terminan con sus nombres en las tapas de las carpetas fiscales y con las maletas hechas para escapar de la justicia del Perú”.

Así es, mientras la joven selección peruana de futbol está luchando para clasificar a un mundial después de 35 años, muchos activistas de DDHH se encuentran concentrados en un posible indulto al dictador Alberto Fujimori –sentenciado por lesa humanidad-. Muchos se han puesto la camiseta de “Perú Campeón. No al indulto”. Así, entre partidos y marchas se pasó una parte del año 2017. Para otros, lo importante es sólo hablar de futbol; para otros, lo importante es hablar sólo de política. ¿Existe alguna relación entre ambas realidades? ¿Puede la política enseñar algo al futbol? ¿Puede el futbol enseñar algo a la política? ¿Y la izquierda dónde entra?

En un texto interesante, Francisco Huanacune Rosas indicó que:
“Hace unos días, en medio de una obligada aunque amena conversación de sobremesa con unos amigos, uno de ellos, medio en broma, dijo en voz alta que “finalmente lo que le sucede al fútbol peruano y a los partidos políticos en nuestro país no difiere en gran medida”. Uno de los presentes, mirándolo boquiabierto, expresando un poco de sorpresa y también malestar, según dejó entrever, le dijo “pero ¿qué dices?, ¿cómo te atreves a comparar lo que sucede en el campo de la política con lo que sucede en el del fútbol?”. Yo atiné a escuchar en silencio…”

Y el amigo de Francisco Huanacune Rosas tiene mucha razón. Lo que pasó y pasa en el campo de futbol pasó y debe pasar en el campo de la política y de la izquierda en el Perú.

Según los entendidos y analistas del futbol peruano, esta selección dirigida por el DT argentino Ricardo Gareca ha ganado en juventud. Se ha producido un recambio generacional que ha permitido canalizar mejor los deseos de hazaña y gloria que tienen los jóvenes futbolistas. Se terminó con los viejos jugadores “aburguesados” y sin deseos de superación. Se terminó con los mal llamados “cuatro fantásticos” y ahora se tiene “once obreros”. No es un equipo de “estrellas ni de estrellados”. Eso –y mucho más- se puede leer entre los comentaristas de la prensa deportiva (sabemos que en el Perú decir prensa deportiva es un eufemismo ya que, esa prensa, sólo se ocupa del futbol).

Es decir, se pasó de una selección conformada por jugadores sin aspiraciones, sueños, deseos y ansias de éxitos (clasificar a un mundial) para incorporar jóvenes con grandes capacidades y ganas de jugar un mundial. El recambio generacional no sólo ha significado repotenciar un equipo; ha significado darle carácter y esperanzas a un país. El aficionado –y los no aficionados- ahora esperan los partidos con las ganas de ver los goles y los triunfos del equipo peruano. Hace muchos años que no pasaba eso.

Igual sucede con la política y los partidos de la izquierda peruana. Hace muchos años fueron la esperanza de un país. Miles de pobres pusieron su mirada en la “joven” izquierda peruana que irrumpía –cual huayco- en la política peruana de las décadas de 1970 y 1980. Su máximo logro fue copar el 30% de las alcaldías del Perú. Tener una gran representación en el Congreso de la República. Pero, la izquierda peruana se “aburguesó”, dejó de soñar. La izquierda peruana envejeció. Caducó en deseos. Los “cuatro fantásticos” son ahora un remedo. Es por ello que, cada vez entusiasman menos a los sectores sociales que una vez representaron.

El reconocido sociólogo peruano Aldo Panfichi, sostiene que:
“Desde sus orígenes, el fútbol y la política están muy vinculados y de alguna manera las características que tiene el fútbol de cada país están vinculadas a su historia y la forma política que en esas sociedades se desarrolla. Desde ese punto de vista, no solo tenemos un régimen político presidencialista, sino también una personalización de la política muy fuerte. Ante la ausencia de construcción de partidos ideológicos, lo que ha habido en el Perú es la preeminencia de ‘los grandes hombres’ que nos van a dar un sentido, una luz a la oscuridad y que, gracias a ello, vamos a superar circunstancias adversas”.

Así es, los “cuatro fantásticos” –tanto del futbol como de la izquierda- ya envejecieron y no representan nada en la actualidad. El futbol ya realizó el recambio generacional. ¿Lo realizarán los partidos de izquierda? ¿Acabarán con la gerontocracia? ¿Se terminará la genuflexión de muchos militantes? ¿Llegarán los “once obreros” a los liderazgos de los partidos de izquierda?

Estamos seguros de que cuando la izquierda peruana refresque sus liderazgos y mantenga su propia visión sobre la realidad, se convertirá nuevamente en una esperanza para miles de nuestros compatriotas. Una izquierda con caras nuevas pero, con los mismos principios que la convierten en una alternativa viable al sistema capitalista. Una izquierda peruana que tenga las mismas ganas y capacidades de José Carlos Mariátegui de construir una nación sin calco ni copia.

Aldo Panfichi señala que:
“Si las emociones y los sentimientos corresponden con las experiencias históricas y culturales de los pueblos, es indudable que para los peruanos los largos años de fracasos deportivos han sedimentado un amargo descreimiento. “No le ganamos a nadie” o “estamos en nada” están entre las frases más usadas en el argot popular”.

De igual forma, en las últimas décadas, la izquierda peruana “no le ha ganado a nadie” o “está en nada”. Siempre como furgón de cola o apoyando el voto anti. Y, cuando logró algo muy pequeño –como de casualidad- se divide. Son el mejor aliado del modelo neoliberal y del sistema capitalista. Y ahora buscan firmas a cambio de galletas.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


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