Violencia contra la prensa independiente: De Melissa Alfaro a Hugo Gonzales Henostroza

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Augusto Lostaunau Moscol *

“Los Estados tienen la obligación de proteger a aquellos periodistas cuyas vidas o integridad física están en peligro mediante la adopción de medidas concretas de protección”.
Comisión Interamericana de Derechos Humanos

Ayer, 10 de octubre de 2017 se han cumplido 26 años del asesinato de la joven periodista Melissa Alfaro Méndez. Tenía sólo 23 años cuando un sombre bomba la explotó. Era una etapa de mucha violencia y convulsión política. Ese 10 de octubre de 1991 ella regresaba del Congreso de la República a las oficinas del semanario Cambio. Llevaba los documentos de la investigación que se realizaba contra el ex presidente Alan García Pérez. En ese ir y venir de su lucha contra los corruptos y la corrupción, la muerte la alcanzó.
En el diario La República (2016) se puede leer que:
“Ayer se cumplieron 25 años del crimen de Melissa Alfaro Méndez: la joven periodista del semanario Cambio asesinada a los 23 años de edad por un sobre-bomba atribuido al agente del Servicio de Inteligencia del Ejército Víctor Penas Sandoval (el artefacto estaba compuesto de ambo–gelatina, material de uso exclusivamente militar). A pesar de las investigaciones que se han realizado no solo por diarios como La República y periodistas como Ángel Páez, sino por el propio Ministerio Público, su asesinato sigue impune. Como Hugo Bustíos, Jaime Ayala, Pedro Yauri, o como los ocho de Uchuraccay sobre cuyos asesinatos Melissa escribió un artículo reclamando justicia, ella murió cumpliendo con su deber: es la única mujer periodista asesinada durante el conflicto armado interno”.

Fueron años en los cuales la prensa independiente se encontró entre el fuego de dos bandos. Muchos periodistas fueron asesinados por buscar la verdad de los hechos. Las balas callaron sus voces, pero no sus ansias de conocer.

26 años después, el periodista ancashino, Hugo Gonzales Henostroza sufrió un nuevo atentado. Anteriormente le robaron sus equipos periodísticos y los documentos de las investigaciones que realiza sobre la existencia de corrupción en el Gobierno Regional de Ancash. Yldefonzo Espinoza Cano ha escrito:
“De acuerdo al documento, que lleva también la firma del abogado Antenogenes Haro Cruz, Hugo Gonzales, menciona que el 09 de octubre 2017, al promediar 9: 00 pm, fue interceptado por tres desconocidos, cerca de su casa, quienes pretendieron agredirlo físicamente, utilizando palabras soeces-irreproducibles, advirtiéndole que pagaría caro, con su vida, si continua realizando publicaciones contra el gobernador regional de Ancash, Luis Gamarra Alor”.

En este caso, la agresión parece ser una advertencia -¿la segunda?- contra el director del portal web Noticierolibre.com por parte de quienes no desean que se investiguen los casos de corrupción en Ancash. Una región que cuenta con una triste record de Gobernadores (Presidentes) Regionales procesados y sentenciados por casos de corrupción.

26 años después, la prensa independiente sigue en el medio de dos fuegos. A Melissa Alfaro Méndez la asesinaron por ejercer un periodismo valiente. A Hugo Gonzales Henostroza lo han agredido por practicar un periodismo valiente. Melissa y Hugo son periodistas. No son conductores de un programete o narradores de noticias. Son periodistas de investigación. Investigan a los poderosos. No hacen leña con los pobres y los desvalidos. No relamen sus heridas sobre las víctimas. Ellos enfrentan a los jerarcas. Por eso son periodistas incómodos. El recuerdo de Melissa Alfaro Méndez es incómodo. El trabajo de Hugo Gonzales Henostroza es incómodo. Y por ello tratan de callarlos. Porque la muerte jamás logró callar a Melissa. Porque el robo y la agresión jamás logrará callar a Hugo.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.






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