Manifestaciones y represión en Catalunya: ¿Será expulsado el embajador de España?

Recomendar

Augusto Lostaunau Moscol *

“El mundo es una gran paradoja que gira en el universo. A este paso, de aquí a poco los propietarios del planeta prohibirán el hambre y la sed, para que no falten el pan ni el agua”.
Eduardo Galeano

El mundo ha sido testigo (y cuando decimos el mundo no es simple retórica) de la brutal represión ejercida por la policía madrileña sobre miles de ciudadanos catalanes que el último domingo (1ro de octubre de 2017) participaron de manera libre y valiente en el referéndum convocado por el gobierno catalán, con la finalidad de manifestar su deseo de recobrar su independencia o seguir bajo la dominación del gobierno de Madrid.

Miles de ciudadanos catalanes marcharon desde sus domicilios hacia los puntos de votación. En contra de las leyes catalanas que permiten la libre participación de sus ciudadanos en la toma de decisiones; el gobierno de Madrid ordenó destruir o robar cualquier material que pudiese permitir la libre expresión catalana. Además, como en la época de la dictadura Franquista-Opus Dei, los colegios fueron ocupados por la bota militar para impedir el ingreso de miles de jóvenes. Esa es la visión de la escuela que maneja las fuerzas más retrógradas y fascistas: cerrar los colegios.

A pesar de ello, miles asistieron, miles marcharon, mujeres, adolescentes, jóvenes, adultos mayores, varones con sus hijos, grupos LGTB, sindicalistas, profesionales, policías catalanes, futbolistas, desempleados, etc. La nación catalana tomó su país. Catalunya para los catalanes. Mientras tanto, Madrid respondía con golpes, varas, robos de ánforas, violaciones de derechos humanos, sangre y más sangre. Al reycito de Madrid no le bastan los vídeos de su padre masacrando animales en peligro de extinción. El reycito de Madrid quiere más. Quiere sangre de los ciudadanos libres de Catalunya.

Dos siglos después, el imperio de Madrid debe soportar una nueva ola independentista, ahora en la propia península. Las diferentes naciones ibéricas han decidido liberarse del yugo del reycito de Madrid. La nación catalana ha empezado esa lucha. Cierto es que sin luchas no habrá libertad. ¿La sangre deberá ser derramada en los campos de batalla como hace 200 años lo fue en América? Los vascos se movilizan. La Comunidad Valenciana también. Granada mira con expectativa. La Coruña también. Las naciones ibéricas merecen todo nuestro respaldo. Luchan contra los invasores.

Y, mientras tanto ¿Qué hace el Presidente de la República? Si, aquel que valientemente se puso a la cabeza de todos los cancilleres títeres para “exigir” la salida de Nicolás Madura de Venezuela. Si, aquel que ha acusado a Korea del Norte de poner en peligro la paz mundial por tener armas atómicas.

Si, el mismo que expulsó del Perú al embajador de Venezuela acusando que en ese país se utiliza la represión contra los manifestantes. Si, el mismo que expulsó al embajador de Korea del Norte porque su gobierno usa armas que ponen en riesgo la paz mundial. ¿Hará lo mismo? Estamos esperando la expulsión del embajador de España (léase Madrid) porque el gobierno del reycito ha masacrado ciudadanos extranjeros en su propio país. Es un gobierno invasor. Ha mandado sus tropas para agredir a ciudadanos catalanes dentro de su propio país. Dentro de Catalunya. Catalunya no es España.

Como dijo Eduardo Galeano:
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.

El pueblo catalán camina hacia su utopía. La utopía es su libertad. Son los primeros pasos, los más difíciles, pero los que aseguran que ya están caminando.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.


Recibe esta y otras noticias en tu celular descargando la aplicación ingresando a este Link: https://goo.gl/Gpo7pn. Desde ese momento estarás informado de todo lo que pasa en la Amazonía Peruana, el Perú y el Mundo.