Balas, reventa y sismos: ¿Tapando la falta de liderazgo del gobierno central?

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Augusto Lostaunau Moscol *

“Un líder político no puede olvidar que, desde el punto de vista de los medios de comunicación de masas, el liderazgo político consiste en personas haciendo o diciendo algo”.
Santiago Delgado Fernández

El politólogo español y profesor de la Universidad de Granada, Santiago Delgado Fernández ha señalado que:
“Los líderes refuerzan diariamente su papel de referentes políticos mediante su capacidad de hacerse ver o, lo que es igual, llamando la atención de los profesionales de la comunicación “con uno u otro acto, texto o pretexto” y “hacerlo de tal modo que sirva a los intereses de imagen pública personal y de la del partido al que representan”.

Es decir –y en función del interés de nuestro texto-, el gobierno central del Perú debería tener la capacidad de poder tener una mayor presencia en los medios de comunicación, pero una presencia positiva, vale decir, una presencia donde se demuestre que está realizando las acciones –que le corresponden por ley- para resolver los problemas que aquejan al país. Y no al país en abstracto; por el contrario, al país en concreto. Resolver los problemas que aquejan a las grandes mayorías y que no le permiten el ansiado desarrollo.

Por el contrario, en los últimos meses, el gobierno central a demostrado ser mucho más débil e incapaz de lo que muchos “analistas políticos” apostaron al principio de su mandato. Pasado poco más de un año, el presidente –junto a sus ministros y miembros de bancada en el Congreso- no ha logrado entonar con las demandas de las grandes mayorías. Pareciera que el gobierno central mira las ventanas de los vecinos buscando observar la ropa sucia regada por toda la casa; mientras que, dentro de su propia casa reina el desorden y el caos.

Por muchos meses el presidente se “ocupo” de demandar que el gobierno de Venezuela resuelva las demandas de la oposición. Pero, no supo qué hacer cuando las demandas de los docentes, médicos, enfermeras, trabajadores mineros, pescadores y otros gremios, llegaron hasta las puertas de la Casa de Pizarro (nombre rimbombante para designar al Palacio de Gobierno). De querer ser un “macro líder” se convirtió en un refugiado.

Pero, como la realidad es mucho más diversa y dinámica de la manera como se puede presentar en una clase en la universidad, siguió tomando su derrotero. Mejor dicho, siguieron los asaltos, siguieron los incendios, siguió la corrupción, siguió la discriminación, mejor dicho, todo siguió, convirtiéndose en “algo casi normal”. Traduciendo: Es normal que te roben; los incendios son normales; la corrupción es normal (y muchas veces ser corrupto te eleva de estatus social porque dejas de ser “sano” y te conviertes en “rata”), es normal la discriminación.

En medio de esta normalidad, las balas ocupan varios e importantes minutos en los noticieros y en las primeras planas de los diarios. La reventa de las entradas para el estadio ocupa varios e importantes minutos en los noticieros y en las primeras planas de los diarios. Los sismos (los magnificados sismos) ocupan varios e importantes minutos en los noticieros y en las primeras planas de los diarios.

Entonces, cuando se necesita que alguien explique cuál será la política pública para empezar a solucionar este problema, del gobierno central no sale nadie, mandan a un coronel de la Policía Nacional del Perú a declarar. Y luego de no decir nada, el coronel de la PNP nos deja más temores que las balas.

Entonces, cuando necesitamos que alguien explique qué sucedió con la política pública para acabar con las mafias que revenden las entradas en los estadios, sale el administrador de un banco comercial para explicar que han despedido trabajadores y las entradas las han regalado a una institución. Y luego de decir tantas barbaridades nos quedamos con más miedo a la reventa que al posible resultado final del encuentro premundialista.

Entonces, cuando se necesita que algún funcionario del gobierno central explique cuál es la política pública que se está implementado para enfrentar el “ansiado” gran sismo que destruirá Lima matando a un millón de sus habitantes (así de sádica es la noticia), sale un representante de Defensa Civil que nos explica cómo debemos colaborar con el simulacro. Y luego de decir tantas cosas delirantes, quedamos con más temor al simulacro que al “esperado” gran sismo que destruirá Lima y dejará un millón de muertos.

En conclusión, los noticieros gastan muchos e importantes minutos transmitiendo –algunas veces en directo- los problemas que la sociedad asume como los más importantes. Los diarios ocupan sus primeras planas informando –y desinformando- sobre los problemas que la sociedad asume como los más importantes. Y lo contrario, no se transmite ni se informa sobre las políticas públicas implementadas por el gobierno central para enfrentar dichos problemas. La falta de liderazgo político en el Perú es imposible de ocultar.

Ni las balas, ni la reventa, ni los sismos podrán ser utilizados como cortina de humo por los medios adictos y adeptos al gobierno de turno para ocultar su incapacidad; por el contrario, esa misma información desnuda al gobierno central y nos muestras sus pequeñeces.

Sin ninguna capacidad, el gobierno central no tiene la posibilidad de llegar a entenderse con la sociedad. Santiago Delgado Fernández dice que:
“El liderazgo político arrastra toda una serie de ingredientes impulsivos imprescindibles para la promoción social, que incluyen un ir más allá de las posibilidades inmediatas, una visión de futuro con cierto grado de apasionamiento para el logro de unos objetivos. Por ello, la existencia de los líderes, más aún, la justificación de su presencia en los sistemas democráticos reside en la capacidad de estimular la acción, de impeler a la actuación de los seguidores y de los ciudadanos hacia el logro de esos objetivos”.

¿Cómo resuelve el gobierno central esta incapacidad? Pagando publicidad en los medios de comunicación. Gracias al dinero que es despilfarrado –y entregado a los amigos vía publicidad- es que el gobierno central tiene un espacio controlado en los medios. Es necesaria una ley que impida la mal llamada “publicidad estatal”. Es necesario un gobierno central con mayor liderazgo y capacidad política para resolver los problemas que aquejan a las grandes mayorías.

*Historiador a favor del Colegio Profesional de Historiadores del Perú.

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