Por qué la exuberante selva del Amazonas no es tan virgen como se creía

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Las tribus que vivieron en la selva amazónica en la era precolombina tuvieron un impacto mucho mayor en la composición del bosque de lo que se pensaba.

Las zonas de la Amazonía con vegetación densa y exuberante son vistas como símbolos de ecosistemas prácticamente vírgenes y no tocados por la mano del hombre.

Sin embargo, los habitantes nativos seleccionaron y plantaron especies de árboles útiles para sus necesidades, cambiando para siempre las características de la selva amazónica, según un nuevo estudio.

“La Amazonía no es tan prístina e intacta como parecía”, dijo el autor principal del estudio, Hans ter Steege, ecólogo del Centro de Biodiversidad Naturalis y de la Universidad Libre de Amsterdam, en Holanda.

Millones de habitantes nativos
Se estima que entre 8 y 10 millones de personas vivían en la Amazonía en la época anterior a la colonización española y portuguesa. Y hablaban al menos 400 lenguas diferentes.

Muchos murieron en enfrentamientos con los colonizadores o por enfermedades traídas por los europeos para las que no tenían resistencia, como la viruela o el sífilis.

Áboles que hoy son abundantes en la selva amazónica fueron plantadas por esos habitantes nativos, según Steege.

Entre esas especies están los árboles que producen cacao, caucho, castañas de cajú, açaí, nueces de Brasil, y un fruto conocido como cumare o chontilla.

“Gran protagonismo”
Los investigadores analizaron la composición del bosque en 1.170 sitios de la selva amazónica y compararon esta información con mapas de sitios arqueológicos en la misma región donde pueden verse vestigios de presencia humana.

El estudio, publicado en la revista Science, concluyó que 85 especies de árboles tenían una probabilidad cinco veces mayor que otras en la región de ser dominantes en la selva amazónica.

Y estas especies son precisamente las que fueron utilizadas por tribus nativas para la obtención de frutos, nueces, materiales de construcción y otros usos durante los últimos 8.000 años.

Las zonas con más especies utilizadas por habitantes locales también eran las más cercanas a los asentamientos precolombinos.

“Las civilizaciones del pasado tuvieron un gran protagonismo cambiando en forma consciente o inconsciente la vegetación en sus asentamientos y en las sendas que transitaban” , señaló otra de las investigadoras que participó en el estudio, Carolina Levis, del Instituto Nacional de Investigaciones Amazónicas de Brasil.

12.000 especies
La selva amazónica alberga cerca de 12.000 especies de árboles, y muchas más que aún no han sido descubiertas, según otro estudio publicado por Steege el año pasado en la revista Scientific Reports.

En el pasado hubo muchas estimaciones al respecto, pero Steegue se propuso contar las especies, y para ello se basó en todos los registros que pudo hallar de especies amazónicas en las colecciones de los nueve países amazónicos: Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Surinam, Guyana y Guyana Francesa.

Steege y su coautor, Nigel Pitman, ecólogo del Field Museum en Chicago, creen que miles de especies extraordinarias de árboles aún no han sido descubiertas.

El riesgo de la palma aceitera
Desde 1978 se han perdido más de 750.000 km cuadrados de selva amazónicadebido a la desforestación, según datos del sitio ambiental Mongabay.

La desforestación, en gran parte para hacer lugar a ganadería o plantaciones comerciales como palmeras para aceite de palma, disminuyó en Brasil cerca de un 8% desde 2004.

Pero ha venido aumentando en otros países, especialmente Perú.

En promedio, Perú pierde anualmente 120.782 hectáreas hectáreas de bosques a causa de la deforestación, según el Ministerio de Agricultura de ese país, donde se están expandiendo los cultivos para aceite de palma.

Más de 150 mil hectáreas de bosques primarios de la Amazonia peruana están en peligro ante el aumento de plantaciones de palma aceitera, según un informe de Oxfam.

La organización advirtió en 2015 que actualmente “hay aproximadamente 60.000 hectáreas de palma aceitera sembradas la selva amazónica, y si se tienen en cuenta los proyectos agroindustriales en trámite de 113.000 hectáreas, esta superficie se triplicaría en el corto plazo, especialmente en Loreto, Ucayali y San Martín”.

El Fondo Mundial para la Naturaleza señala que aproximadamente el 17% del bosque amazónico se ha perdido en los últimos 50 años.






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