La cintura de Cateriano

Recomendar

alfonsoEscribe Alfonso Baella Herrera.- El nuevo primer ministro ha acertado al identificar el problema y, por lo tanto, el desafío más importante. Tiene que destrabar la economía para además concretar –por lo menos- los proyectos mineros Tía María y Las Bambas. Es imperativo echarnos a andar. Cateriano parece consciente que el gobierno está frente a su última oportunidad. O lidera a la opinión pública para que respalde esa acometida–que significan 300 mil puestos de trabajo por cada punto del PBI y 30 mil familias menos en extrema pobreza si el PBI supera el 4%- o simplemente los próximos meses serán de más frustración.

Por eso Cateriano ha interpretado bien la coyuntura e inclusive lo dicho por el ministro de economía, Luis Segura, en el sentido que “si la tensión política baja, la inversión irá fluyendo”. El premier ha guardado la armadura y moderado el tono buscando conciliar, tender puentes y unir al país en torno a los temas centrales.

Las reuniones con Bedoya Reyes, Pedro Pablo Kuczynski y la próxima con Martín Pérez de Confiep, auguran un alentador espacio para el diálogo. El Apra ha bajado sus revoluciones y hasta Mulder ha dicho que tiene “puntos de coincidencia”. Y aun cuando no hay, por parte del fujimorismo, una postura oficial favorable existe un auspicioso compás de espera. Cateriano luce, por lo pronto, como diablo en botella y contenido en sus “antipasiones” políticas. No hay duda que su esfuerzo es plausible.

Sin embargo no es el otrora ímpetu del premier el obstáculo, tampoco un nuevo escándalo y menos la oposición mordaz. El aguafiestas –muy a su estilo- es el propio presidente de la república.

Mientras Cateriano se esfuerza por estrenar su sonrisa y sacarle un guiño de aprobación al Tucán, el presidente regresa a lo mismo. Su compleja personalidad lo impulsa a buscar siempre algo con qué estrellarse. En medio del tour de su flamante premier que está empeñado en salir con el dedo arriba en el congreso, Ollanta Humala arremete: “El congreso fue injusto e irresponsable al censurar a Ana Jara” o “Jauría de cobardes” a quienes critican el papel inconstitucional de su esposa.

Es decir, otra vez, Humala contra Humala, llorando sobre leche derramada y dando la impresión de ser un picón. Nuevamente, el presidente, ahogado en su propio vaso, pisando su propia manguera y abriendo flancos innecesarios, extemporáneos y absolutamente contra producentes.

En lugar de alentar el diálogo, respaldar a su premier y enfocar el debate sobre lo que todos queremos; que es más inversión o sea más trabajo, más salud, más educación y más oportunidades, nuestro presidente insiste en pelearse con su sombra y no tiene mejor idea que enfilar contra el congreso al que Cateriano le pedirá en dos semanas el voto de investidura. No nos extrañe que comience a atacar al fujimorismo o al aprismo. Como el escorpión, Humala no puede ir contra su propia naturaleza.

En fin, hay realidades que no vamos a poder cambiar. Y por más que uno quiera Ollanta Humala será siempre el mismo; un político con una extraña interpretación de la democracia, donde la tolerancia es sólo exigible para los demás, el estado de derecho respetable cuando no le molesta y para quien el poder político sirve para destruir al rival y no para construir presente y menos futuro. Por lo pronto el punto es para su voluminoso premier que ha demostrado en los hechos tener más cintura política que su jefe.

Fuente: Alfonso Baella Herrera


Recibe esta y otras noticias en tu celular descargando la aplicación ingresando a este Link: https://goo.gl/Gpo7pn. Desde ese momento estarás informado de todo lo que pasa en la Amazonía Peruana, el Perú y el Mundo.