Juventud violentada y experiencia despreciada

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Escribe Abraham Huamán almirón.- El Perú ha ingresado a una etapa en el que los tres poderes del Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial confabulan en conceder la mayor ganancia posible al que invierte poco y gana mucho. Sin olvidar que lo mediático (el cuarto poder) también responde a los intereses de los grandes capitales. Producto de ello son las leyes diversas que se han aprobado en el congreso y rubricado por el presidente de la república, Ollanta Humala, del cual la gran mayoría, entre ellos los jóvenes nacidos en el último decenio del siglo anterior y los que ya al terminar los primeros diez años del XXI frisaban las 65 auroras votaron a su favor para hacerlo el mandatario de la Nación. Sin duda, esa gran masa podría asegurar que se equivocó y que sus esperanzas terminaron con la dación de ambas leyes que si bien es cierto va a dos sectores muy frágiles de la población pero nadie duda que es solamente el principio de otros cambios en el sistema laboral peruano.

Que ningún gobierno se haya preocupado por posicionar a los jóvenes entre los 18 y 24 años en una ocupación “formal” es detestable y que este gobierno señale con una ley que los jóvenes “deben pagar derecho de piso” es también repudiable. Porque estaríamos afirmando que la educación básica es solo una formalidad educativa pero que no sirve para lograr capacidades o competencias laborales en los futuros ciudadanos del país. Entonces, donde quedan las instituciones educativas que tienen la denominación de “Agropecuarios”, “Técnicos”, más aún “Educación Técnica Productiva” o de Educación Básica Alternativa en las que se imparten oficios y especialidades técnicas, podemos pensar que estas modalidades educativas no sirven para el desarrollo del país, ¿entonces por qué existen?

Ahora, bien, aceptemos que es verdad que los jóvenes terminan a los 18 años la secundaria, el cual ponemos en tela de juicio, porque la mayoría de ellos concluyen máximo a los 17 si no es a los 16. Imaginemos que un joven ingresa a la universidad a los 17 y que obtiene su título profesional, exagerando dos años más de lo habitual, a los 23 años, este profesional debe inaugurarse con la ley 30288, digamos que sea ingeniero, economista, contador, etc. Y qué pasa con los jóvenes que están a media carrera profesional, también deben asumir esta ley. En definitiva, esta norma laboral que niega, favoreciendo al empresariado, la compensación por tiempo de servicio CTS, utilidades, gratificaciones y restringe a 15 días las vacaciones, solo contempla la edad y no las capacidades y competencias del joven.

Vayamos a la otra orilla, los viejos, aquellos que frisan o pasaron los 70 años, también para aquellos que nos falta media tabla, para el caso de los profesionales. Hace algunos días leí en un diario nacional que para el 2015 el CONCYTEC, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología ha puesto a concurso 250 becas financiadas para estudios de maestrías y doctorados en el Perú. La beca incluye gastos de matrícula, sueldo o subvención, seguro médico para los beneficiarios. Todo estaría bien si no es el requisito de la edad, el mismo impedimento que la Ley Pulpín. Es decir, solo pueden acceder a la postulación todos aquellos que hayan cumplido 33 años al 31 de diciembre del 2014. Los que sobrepasamos esa edad ya no tenemos derecho a postular, que al final de cuentas es un concurso y todo aquel que desea seguir estudios de postgrado deberían tener las mismas oportunidades sin condicionamiento de la edad.

Ahí no acaba el maltrato a los mayores, la Ley 30220, en el artículo 84: (…) La edad máxima para el ejercicio de la docencia en la universidad pública es setenta años. Pasada esta edad solo podrán ejercer la docencia bajo la condición de docentes extraordinarios y no podrán ocupar cargo administrativo. (…)

A lo largo de mi vida, que no son pocos, ni mucho, no he visto un gobierno como éste, el de Ollanta Humala, mirar y actuar con tanto desdén a jóvenes y viejos. En el colegio y en la universidad, mis profesores se referían a nosotros como “Juventud divino tesoro” y a nuestros ancestros como “La experiencia es sabiduría” Hoy, congresistas y ministros han violentado y despreciado a esos dos sectores de la población peruana.

Fuente: Abraham Huamán almirón / Profesor de la Facultad de Educación y Ciencias Sociales / Universidad Nacional de Ucayali

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