Escribe Teddy Daza Alvarado.- Mucho sea ha dicho y escrito sobre los suelos amazónicos, de su elevada acidez y poca utilidad para las actividades agrícolas. Incluso los “expertos” nos recomiendan que ésta importante actividad económica sólo se deben desarrollar en las restingas y playas de los ríos, limitándolo a pequeñas fracciones del año y con el riesgo que los coja una creciente repentina, tan de moda con esto de los cambios climáticos, haciéndolos perder lo poco que aún les queda.
Mientras tanto, los suelos de altura siguen ahí, inutilizados o mal utilizados. Mientras tanto la pobreza sigue ahí, carcomiendo la esperanza de miles de peruanos, condenándolos a una vida de subsistencia y dolor.
Para muchos de estos técnicos y políticos de turno, impulsar una agricultura exitosa y altamente rentable en suelos amazónicos no es posible, sólo es fruto de la imaginación, sólo es una quimera.
Sin embargo, muchos de estos profesionales y políticos en ningún momento tuvieron la sabiduría de detenerse para ver los éxitos que alcanzaban nuestros vecinos brasileños al otro lado de nuestra frontera. Una interesante experiencia agrícola en suelos amazónicos desarrollada con un paquete tecnológico que tiene como componentes principal a la Dolomita y la Roca Fosfórica, dos productos que abundan en suelo patrio. Tecnología que muy bien se podría aplicar en nuestra Amazonía por tener suelos similares a la selva brasileña, es decir, elevado componente de acidez y aluminio.
Precisamente, el problema de las tierras en la Amazonía no radica en la pobreza de sus suelos, como se nos quiere hacer creer para vendernos la idea que estos suelos sólo deben ser forestales, sino, en el alto componente de aluminio y acidez, los mismos que son muy bien corregidos a partir del uso de la Dolomita.
La Dolomita tiene la propiedad de neutralizar la acidez, liberando los nutrientes que se encuentran encapsulados (secuestrados) por el aluminio, y poniéndolos a disposición de las plantas. Se puede decir que liberados los nutrientes del suelo se puede sembrar de todo, pues, todo lo que se siembre tendrá un desarrollo adecuado, maximizando su productividad por hectárea.
En el caso de la experiencia brasileña, ellos priorizaron la siembra de soya, por constituir un producto de alta utilidad en la elaboración de aceites, grasas, carnes, leche, combustible, etc. Además, de contar con un precio mundial bastante elevado que garantiza altos ingresos económicos.
El Perú con esta tecnología podría en muy poco tiempo pasar de país importador de grasas y aceites a exportador; y lo más importante, generaríamos una economía de avanzada en suelos amazónicos desterrando de raíz los altos índices de pobreza.
Además, para la lucha contra las drogas, este paquete tecnológico se presenta con muchas posibilidades, al dotar de adecuadas condiciones a suelos pobres y degradados por los efectos del uso de químicos contaminantes. Todas estas parcelas que hoy alojan a cultivos de coca, se podrían reconvertir en cultivos de soya, piña, cacao, arroz, fréjol, con altos estándares de productividad (kilogramos por hectárea), reduciendo los costos unitarios y por ende incrementando las utilidades netas.
Fuente: Teddy Daza Alvarado / Consultor en Temas Económicos, Políticos y Desarrollo Amazónico