Miércoles, 10 Marzo 2010

Trimiño “E burlón”

Martes, 11 Agosto del 2009 a las 5:42
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Escribe Miguel Azpurua.- En Venezuela han existido simpáticos personajes a través de toda su historia; y en los días turbulentos de los albores de la independencia, descolló un caballero de origen canario que “vivía del cuento”; llegado al país hacia 1780, se había casado con una moza de nombre Ramona Rodríguez, hija de un próspero comerciante isleño poseedor de una surtida bodega ubicada en los alrededores de la Plaza Candelaria. Su nombre: Juan Trimiño García, oriundo de Santa Cruz de Tenerife, habilidoso con la baraja y con el dado; se pasaba la vida bebiendo y embaucando a cuanto tonto se asomara en sus predios, entablando partidas de “Tresillo”, “Ropilla” y “Sota, puta y rey”; y se jactaba de ser “jugador profesional”. Dicharachero, reilón y conocedor de todos los chismes de Caracas, de fines del siglo XVIII; amigo personal del Capitán General Manuel González Torres de Navarra, quien ejerció el cargo entre 1782 y 1786.

Trimiño le solicitó y obtuvo, la construcción de un teatro, para presentar músicos, con el fin de distraer a los bucólicos habitantes de Santiago de León. Una vez lista la edificación, Trimiño fue el primero en hacer su debut cantando jotas, fandangos, isas y contando chascarrillos, que destornillaban de la risas a los presentes; esta sede se conoció como “Teatro Coliseo del Conde”, ubicado en las hoy esquinas de El Conde y Carmelitas, con capacidad para 2.000 personas; allí se presentó por primera vez una compañía de ópera.

Es importante señalar que El Coliseo fue destruido durante el terremoto del 26 de marzo de 1812, y con él cayeron los telones del teatro y de la Primera República, salón de diversiones de Juan Trimiño. Entre 1810 y 1812, el discutido “payaso” se declaró furibundo republicano, improvisando y vociferando discursos contra Fernando VII; y se convirtió en acusador de españoles conspiradores que actuaban contra la Junta Suprema de Caracas; más de un canario fue deportado y otros detenidos. Por ello fue nombrado “flamante” portero con rango de alguacil del cuerpo ejecutivo, con sueldo y la prerrogativa de arengar en voz alta a los patriotas y denostar contra los realistas; con voz estentórea leía los encabezados de la Gazeta de Caracas y otros periódicos a los curiosos y transeúntes que por la Plaza Mayor se asomaban.

Cuando Domingo Monteverde desconoce la Capitulación, Trimiño es detenido y encerrado en las mazmorras de l La Guaira; le siguieron juicio por “Hablador, atrevido y revolucionario”, denunciado y ratificado por muchísimos canarios ante la Real Audiencia. Juan Trimiño “se hizo el loco”, y aunque parezca extraño fue puesto en libertad y restituidos sus bienes. Pero en Caracas fue un “personaje inolvidable”, la gente disfrutaba con sus “hazañas”, pero los realista, rencorosamente, le hicieron la viada imposible, por lo que tuvo que marcharse de la ciudad. Se dirigió al oriente y se incorporó a las fuerza patriotas, como sastre para confeccionar uniformes militares.

Dos de sus hijos, Juan y Francisco, fueron oficiales del ejército republicano y formaron parte del Regimiento de Honor del general Simón Bolívar. Durante la celebración del Congreso de Angostura, el 15 de febrero de 1819, Juan Trimiño se encontraba en las barras aplaudiendo frenéticamente la oratoria de El Libertador. José Domingo Díaz –médico venezolano pero realista- escribía contra el bufón en la Gazeta de Caracas, y sarcásticamente le sugería a Bolívar designar a Trimiño como Secretario de Estado, del Interior y de la Policía. Por supuesto el agraviado contestó a Díaz, cuando éste recibió una condecoración del Rey, escribiendo. ¡Ha, Ha, Ha! Me hace reír con su cruz y sus edictos. Me acuerdo ahora de un caso muy al propósito.

Dicen que en España, en los lugares más inmundos y sobre todo en las esquinas suelen colocarse cruces para impedir que las gentes no la meen ni las defequen. Yo creo que su rey Fernando, con este objeto le ha encajado a Vd. esa cruz”.Algunos quisieron endosarle esta nota a Bolívar, pero jamás El Libertador utilizó lenguaje escatológico, sus escritos siempre fueron decorosos y respetuosos. El burlón existió, no fue una leyenda aunque por sus acciones alocadas así se puede considerar; pero como una referencia en la guerra de la independencia. De Trimiño solo se supo que murió en Angostura, alrededor de 1822, y que nunca dejó de fastidiar a sus congéneres españoles.

Fuente: Miguel Azpurua desde Venezuela

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1 Comentario para “Trimiño “E burlón””

  1. Bitacoras.com dice Martes, 11 Agosto del 2009 a las 5:42

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