Escribe Miguel Azpurua.- El 28 de abril de 1780 parte de Cádiz, sur de España, una flota poderosa de 40 navíos, con 10 mil hombres a bordo, al mando del general Victorio Navia Osorio. En ella venían el Mariscal de Campo Juan Manuel Cajigal y Monserrat y su Ayudante el capitán Francisco Miranda, comandante del batallón “Aragón”; arribando a La Habana el 4 de agosto de 1780, inmediatamente Cajigal recibe el cargo de Capitán General y gobernador de Cuba.
Para esos momentos La Inquisición activaba el seguimiento a Miranda, caso que se había comenzado a considerar en 1778, por el Tribunal Inquisitorial de Sevilla, el cual envió al Consejo Supremo de Madrid un sumario por delitos de “proposiciones, retención de libros prohibidos y pinturas obscenas”; y no cejará en su empeño de colocarlo a buen recaudo.
Pero Miranda ignoraba lo que se tramaba en su contra; el Santo Oficio lo tenía en la mira y realizaba gestiones ante el tribunal eclesiástico de Cartagena de Indias, ya que a esa la jurisdicción pertenecía La Habana y otros territorios españoles insulares.
Al finalizar la “Guerra de los siete años” –entre Inglaterra y Prusia contra Francia y Austria- , mediante el “Tratado de París” celebrado y firmado el 10 de febrero de 1763; Inglaterra devolvió a España la isla de Cuba, España entregó la Florida y Francia cedió a España el territorio de Luisiana. Al iniciarse la guerra de independencia de Estados Unidos, en 1773, solapadamente España ayudaba a los norteamericanos en su lucha contra Inglaterra; en ese sentido el gobernador de Luisiana, Bernardo Gálvez había fomentado ataques a Florida, y se disponía a sitiar Pensacola, capital de la parte occidental.
Los españoles planifican el asedio a esa población contado con Cajigal y su Ayudante Miranda, para atacarla por mar; salen de La Habana en abril de 1781 hacia la zona, se produce la batalla en mayo siguiente y el 9 de ese mes los ingleses comandados por el general John Campbell, capitulan ante las fuerzas del rey de España; por su eficaz comportamiento Francisco Miranda es ascendido a Teniente Coronel. Poco después, el 19 de octubre de ese mismo año se rinde el general Charles Cornwallis ante el acoso del ejército comandado por George Washington; Yorktown fue sitiado por mar y tierra durante 13 días, pero no será hasta la firma de un tratado de paz en París, el 3 de septiembre de 1783, cuando Inglaterra reconoció la independencia de las “Trece Colonias o Estados”, a consecuencia de esos hechos, España recuperó las Floridas y Francia se adueñó de Luisiana; que andando el tiempo serán comprados por Estados Unidos, Luisiana en 1803 y Florida en 1819. Pero prosigamos con Miranda.
Cajigal confía a Miranda una misión en Jamaica, importante base británica en el Caribe, con el fin de lograr un canje de prisioneros españoles e ingleses; Cajigal informa a su superior el ministro Gálvez y al gobernador de Jamaica, el objeto de la delicada misión de Miranda. Partió el Precursor y arribó a Kingston el 20 de septiembre de 1781; su desempeño fue eficiente y consiguió el esperado convenio de regulación e intercambio de prisioneros, firmándolo el 18 de noviembre, retornando al mes siguiente a Cuba.
No más arribar su equipaje fue decomisado, Miranda se identificó y se quejó ante Cajigal del abuso; el Capitán General ordenó la entrega del supuesto “alijo” que fue devuelto al mes siguiente, informando a Gálvez –en enero de 1782-; Miranda se presentó ante éste con recomendaciones de Cajigal, quien propuso su ascenso a Coronel. Pero la Inquisición seguía al acecho.
El Supremo Consejo Inquisitorial dictó sentencia en el caso de Miranda, el 5 de febrero de 1783, ordenando su arresto y “el embargo de sus bienes, requisa de sus pertenencias y decomiso de libros y papeles prohibidos”. Cajigal recibió el oficio, y se resistió a detenerlo, y por el contrario abogó a su favor y le pidió que lo acompañara en su ataque a Las Bahamas, en abril siguiente. Una vez más el venezolano cumple a cabalidad sus funciones, destacando por su valor y coraje, y es nuevamente reconocido por Cajigal quien lo envía a informar personalmente a Gálvez.
El gobernador y comandante general, impresionado decide transferir a Miranda a su servicio personal en calidad de Edecán. Los jerarcas de la Inquisición exigen el cumplimiento de sus órdenes; Gálvez –a su pesar- remite detenido a Miranda a La Habana, pero Cajigal lo exonera de culpas y expresa su extrañeza y contrariedad por los cargos contra Miranda, y así se lo manifiesta a Gálvez.
Cajigal es sustituido por Luís de Unzaga en su cargo de gobernador de Cuba; ante él Miranda presenta y defiende su caso, con 18 testigos a su favor, consiguiendo la comprensión del nuevo jefe; pero entonces aparece en La Habana Juan Antonio Uruñuela, Regente de la Real Audiencia de Guatemala, quien decide que ambos –Cajigal y Miranda- sean detenidos y embarcados rumbo a España. Para buena suerte la embarcación sufre daños en la travesía, por causa de un temporal, y regresa a la isla; es cuando Francisco Miranda, en connivencia con su jefe y amigo Juan Manuel Cajigal y Monserrat, decide escaparse de Cuba rumbo a Estados Unidos.
Cajigal le entrega cartas de recomendación para Washington, el gobernador de Carolina del Norte, Benjamin Guerard y el ministro español en Filadelfia, Francisco Rendón. La fuga fue organizada por el norteamericano James Seagrove, y en su barco “The Prudent”, atracan en New Bern, Carolina; el 10 de julio de 1783; el capitán no quiso desembarcar a Miranda en Charleston. Viaja el venezolano por tierra atravesando la costa atlántica desde Carolina hasta Boston, en su primer periplo norteamericano, conoce y trata a Washington, Williams Livigstone, Alexander Hamilton, Henry Knox, Adeanus Burk, Samuel Adams y otras grandes personalidades de universidades e instituciones diversas de la sociedad norteña.
Así mismo será recibido por diplomáticos franceses, holandeses y germanos; será traicionado por el diplomático español Rendón –quien envió un extenso reporte en su contra al Conde Floridablanca- y saldrá furtivamente con destino a Londres en diciembre de 1784. Será desde ese momento que el Precursor, Francisco Miranda, inicia su lucha por la emancipación de Colombia del poder español, que conquistó y colonizó por espacio de 300 años, usufructuando riquezas y el vasallaje de los americanos.
Fuente; Miguel Azpúrua desde Venezuela
Bitacoras.com dice Miércoles, 15 Julio del 2009 a las 22:11
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