Escribe Jesús Peñalver.- El jefe manda y sus obedientes funcionarios, que son como arroz, acatan sin chistar sus antojos y ocurrencias trocadas en verdaderas órdenes manus militari. ¡Arroceros temblad!
Ahora toca al empresariado dedicado al área arrocera y de otros alimentos sufrir los embates de las órdenes emanadas del dominical programa de radio y televisión “¡Aló, presidente!”, que dirige el señor Hugo Chávez, que comportan intervención, invasión o expropiación por parte del Estado. Estas medidas se adoptan y se cumplen sin mediar diálogo alguno, ni llamado de atención ni mucho menos procedimiento como ordena el Estado de Derecho, si es que existe en Venezuela. El Profesor Alexis Márquez dice que “existe, pero que no sirve para nada”. Y algo que resulta más preocupante, con el apoyo militar y de propios gobernantes estadales y municipales haciendo el feo papelito.
Así que nacionalizaciones, invasiones y expropiaciones vendrán como arroz, pues así lo ha señalado el alto gobierno por presunta “burla a la ley” de los empresarios. Pero si ello ocurre como lo afirman, por qué no utilizar el andamiaje jurídico, hoy al servicio del poder como nunca antes, para instaurar los correspondientes procesos y/o juicios y otorgar el derecho a la defensa. Creo que la respuesta es obvia.
“Si se ponen cómicos, los expropiamos y pasamos eso de la propiedad privada a la propiedad social”, ha dicho el señor presidente. Bueno, la verdad que en otros sitios, como arroz y ejerciendo el poder, vemos a cada rato a muchos otros “cómicos”, que más que risa da dolor por las angustias y miserias hoy posadas sobre Venezuela.
¿Y el debido proceso? ¿Y la justa compensación o precio? Olvídense, el Jefe ha dicho: “Les pago con papeles” y no “con dinero constante y sonante”. Una mejor forma de pago sería el mismo arroz, digo yo.
La verdad sea dicha, quien esto escribe no apoya ni apoyará nunca a empresarios ni comerciantes inescrupulosos, y de hecho, hemos impulsado varios procedimiento por ante el Servicio de la Propiedad Intelectual (SAPI) que presidió el farmacéutico Eduardo Samán, y también por ante el Indecu, hoy Indepabis, que presidió el mismo personaje, ahora ministro. Que no haya habido hasta ahora decisión alguna, no es culpa nuestra.
De manera que burlar controles, desafiar al Estado y en modo alguno, incumplir la Ley no va con nuestro modo de actuar. Admirados quienes puedan afirmar –sin ambages ni reservas- que sus vidas están libres de procesos criminales y de estafas al fisco.
Algún servil le fue con el chisme al trisoleado General Carlos Soublette que alguien proyectaba montar una obra de teatro donde se burlarían de él, ante lo cual el General mandó a llamar al autor de la obra y le pidió que se la leyera. Una vez leída, Soublette rió, rió y rió, y le dijo: “la verdad que yo me esperaba más. Vaya joven y monte su obra, que la patria no se perderá porque el pueblo se ría de sus gobernantes, la patria podrá perderse cuando los gobernantes se rían de su pueblo”.
Fuente: Jesús Peñalver desde Venezuela.
Bitacoras.com dice Jueves, 12 marzo del 2009 a las 22:58
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